12 de diciembre de 2011

Hacer el bien sin mirar a quien



Hagamos el bien a todo el mundo sin importar el credo o el color, el sexo o la raza; sino, utilicemos los instrumentos necesarios para amar. Los que quieren hacer el mal buscan cualquier motivo para hacerlo, están atentos esperando la ocasión propicia (1 Pedro 5, 8) Nosotros también estemos atentos buscando cualquier ocasión para hacer el bien intensamente, hagámoslo como desesperados, como si hacerlo fuera nuestra droga, porque haciendo el bien glorificamos a Dios, que es fuente de todo bien. Si la gente malvadagoza haciendo lo malo que le viene del corazón, encontremos nuestro gozo haciendonos el bien unos a otros. No necesitamos una razón para empezar. Cedamos el asiento, cedamos el paso, cuidemos  de usar palabras amables, tiernas, amorosas, en nuestro decir, en nuestro modo de comportarnos. No seamos bruscos, violentos, carentes de sinceridad, sino que inclinémonos a la luz y no a la oscuridad. No importa si al hacer el bien nos pagan con mal, el hacer el bien mismo es nuestra recompensa  y Dios Santo que esta en los cielos lo tomara en cuenta. No hagamos el bien esperando recibir  algo a cambio, porque entonces enturbiaremos nuestra acción. Que el hacer el bien sea nuestro modo correcto de actuar, de andar en la vida.

Que el Padre Santo todopoderoso que esta en los cielos los bendiga a cada uno de ustedes en nombre de Nuestro Señor Jesucristo, su único hijo.


4 de diciembre de 2011


ABRAHAM

1

“Deja a tu familia, deja a tu padre y a tu madre, abandona tu raza, y ve donde yo te envíe”.
Abraham recuerda las primeras palabras de Yavé, su Dios,
En el horizonte se enhiestan largas columnas de humo,
el cielo expele fuego y el intenso olor acre del azufre viaja desde Sodoma
e inunda todo el valle.
Un día antes, a la hora más calurosa, Abraham estaba sentado bajo los árboles de Mambré.
Tres hombres con ojos claros como la luz del día, se detuvieron a su lado.
Su corazón les revelaba el secreto de sus ojos, mientras recuerda la primera promesa:
“Haré de ti, Abraham, una gran nación”.
Lo crees, lo esperas.
“Que se haga la voluntad del Señor”, dices.
Los tres hombres te observan y tú los invitas a cenar en la tienda vestida en el desierto.
Aceptan. Y comen y beben contigo. Luego, observan en el horizonte las horas últimas de Sodoma.
“La muerte, la violencia, el dolor impera en la ciudad de la perdición.
Las calles se han inundado de angustia y la tristeza ha subido como holocausto
hasta el mismo cielo.
Ya no hay brizna de hierba que no tiña sus hojas de sangre”.
Observas silencioso como sus ojos entristecen.
Dos de ellos marchan a ejecutar juicio a la ciudad bárbara
mientras Yavé escucha tus palabras:
“Las calles de Sodoma gritan dolor y angustia,
la fuente de sus aguas son turbias y no hay polvo que no esté manchado de sangre.
Sin embargo, quizá los pies de un hombre justo busquen sombra en aquellas calles
¿Aniquilarás, poderoso Señor, al justo con el injusto?
¿Perdonarás a la ciudad inicua por amor a cincuenta justos que allí habiten?”.
Él te miró con atención excelsa, con una sonrisa en el corazón.
“No lo haré. Perdonaré a la ciudad sembrada de injusticia por amor a cincuenta justos”,
responde con beneplácito mientras las nubes del horizonte se arremolinan en torno a la ciudad.
“Soy polvo y ceniza, lo sé muy bien, pero si en esas calles doradas por el sol
faltan cinco justos, ¿la destruirás?”
Yavé lo mira con gozo, mientras una suave brisa mece los cabellos canos de Abraham.
“No lo haré. Por amor a esos cuarenta y cinco justos, no destruiré la ciudad de miles de injustos”.
“Pero mi Señor, la vida es tan cierta que ayer pueden estar los cuarenta y cinco justos pero hoy no.
Si solo hay treinta almas inclinadas al amor, ¿la destruirás?”
Yavé lo mira complacido, una pequeña luz arde en sus ojos.
Abraham conoce el poder del Amor de Yavé. Y no es rebeldía lo que mueve sus labios.
“No lo haré. No destruiré la ciudad de miles de injustos por amor a esos treinta”.
“No se enoje, mi Señor.
Pero ayer justamente contaba mis ovejas
y colocaba a un lado las buenas de las tullidas
y hubieron menos de las que pensé.
Si sólo hay veinte almas sin mácula, ¿destruirás la ciudad?”.
El sol ha girado nuevamente, mientras las nubes se elevan hasta casi cubrir el horizonte.
Yavé en su corazón sonríe por ti. Tienes demasiada bondad.
“No lo haré. Por amor a ti y a esos veinte sin mancha, perdonaré la ciudad injusta”.
Abraham insiste.
“Y sólo hay quince, mi Señor”
“No lo haré”
“Y si... sólo hay diez almas justas”
“No lo haré.
En atención a esos diez no tocaré con mi mano la ciudad inicua
ni una nube oscura se alzara contra ella
ni un solo suspiro de uno de mis hijos la golpeará
ni caerá como castillo de naipes,
ni se incendiará el cielo a causa del castigo de sus pecados.
No lo haré por amor a diez justos que la habiten de entre miles que viven ahí”.
Abraham contempla el fuego que consume a Sodoma.
“Ni diez justos”, piensa,
mientras el fresco viento de la mañana le trae el aroma de una tragedia.



Que Dios te bendiga.

29 de noviembre de 2011

Del poemario inedito "Jehová"



28

¿Porque todos quieren poemas
Escritos en pétalos de rosas
Y no pueden tolerar que se hable de Dios?
Todos me miran extrañados
Como si hubiera hablado de violencia o de pasión
Hasta mis amigos me niegan una sonrisa
Y los más compasivos inundan de silencio mi corazón.

29

Camino por las calles y silba una guijarro,
Uno, dos, tres, cruzan el aire sin tocarme
Solo quieren arredrarme y hacerme callar
No sé porque no quieren que hable de ti, Señor,
Tú que sostienes al universo con el arrullo de tu voz.
No sé porque tengo que decirle a mi alma
Que abandone el aroma de las flores en un maletín.


26 de noviembre de 2011

Del poemario (en elaboración) "Los Doce"


ELÍAS

1

Ajab te acusa ante todos de ser la peste de Israel.
Sabe que eres el profeta de Yavé.
Los 450 profetas de Baal, apoyados por Jezabel, están contra ti.
Todo el pueblo quiere ver el desenlace.
Conocen que tu actúas con un poder que no es tuyo.
Cierta vez brotó el alma del niño en una carne llena de ocaso.
Era el pequeño hijo de una viuda de Serepta.
La misma que sobrevivió tres años con un puñado de harina y aceite que Yavé les otorgó .
La voz de Elías tronó como un rayo.
“Si Yavé es Dios, síganlo. Si Baal es dios, síganlo a él”
El reto estaba hecho.
Silencio. Todos recuerdan: la inicua Jezabel  mató a cientos de profetas de Yavé.
¿No tiembla tu corazón, Elias?
¿Qué te hace seguir adelante?
Traen los novillos. Ellos escogen el más gordo. Inmejorable.
Preparan su altar y ruegan desde el amanecer hasta la media tarde.
“Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal
Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal, Baal”
Silencio. No hay respuesta.
Iracundos, paranoicos, histéricos,
gritan, convulsionan, se hacen cortes y se revuelcan en el lodo rojo de su sangre.
¿Qué paso? ¿Su dios está de viaje?
Ahora es tu turno Elías, ¿lo harás?
Levantas un altar, destazas el novillo,
preparas la pira
madera y agua
agua
agua
agua
treinta galones de agua hasta ahogar la madera.
El pueblo observa absorto, hipnotizados por lo que ven.
¿Ha perdido la razón, Elías?
¿Cómo arderá la madera sumergida?
Tu voz como el fuego recorre el Carmelo.
“Que sepan que tú eres Dios, que sepan que soy tu servidor, que arda tu fuego sobre la pira”
Y los sacerdotes de Baal no lo creían.
Ardía la madera, el agua se consumía.
El pueblo grita: “Yavé es Dios”
Y Elías dio cuenta de los que barrieron de la tierra el alma de los siervos de Yavé.
Y 450 cabezas se pierden en el torrente del Cisón.

22 de noviembre de 2011

Mentira 2: Dios quiere destruir al malvado.


Cuando era niño siempre escuché decir que algún día vendría Dios a destruir a los malvados, que los mandaría al infierno donde arderían por toda la eternidad, abrazados por grandes lenguas de fuego. Era un a visión demoníaca. Sin embargo, me preguntaba, ¿era ese lo que realmente quiere un Dios lleno de amor y misericordia infinita? ¿Desea destruir al malvado? Hasta que un día alguien me mostró lo que realmente quiere decir su palabra.

Veamos primero Ezequiel 3, 18, donde Dios demuestra una preocupación intensa por toda persona de mal proceder. Él dice:

“Cuando tú realmente no le adviertas al inicuo de su camino para conservarlo vivo, por ser el malvado en su error morirá, pero su sangre la recamare de tu propia mano”. Vemos el interés de Jehová Dios por advertir del error al malvado y no dejarlo perecer como consecuencia del mal camino que ha elegido. Es decir que a pesar de todo lo malo y detestable que pueda parecernos, siempre, siempre, Jehová Dios esta pendiente de que se vuelva de su mal proceder. Un Dios Todopoderoso preocupándose de criaturas tan pequeñas y perversas... vaya que es increíble. Pero así es Él: todo amor.

Otro libro que nos habla de gran amor y la capacidad de perdonar que tiene Jehová Dios, es Isaías 1, 18. Ahí leemos que “Jehová dice: ‘Vengan, para que arreglemos cuentas. Aunque sus pecados sean rojos escarlatas quedarán blancos como la nieve, aunque sean rojos como púrpura, se volverán como lana blanca’” ¿No es grandioso? Otra muestra de amor desinteresado del ser mas poderoso del universo. ¿Y saben una cosa? En realidad, parece que fuera la queja de un Padre que quiere hacer las paces con el ser que más ama, a pesar del error que ha cometido.

Pero, las palabras que me parecen más conmovedoras son las de Ezequiel 33, 11:

“Pero así dice Jehová Dios: ‘Tan ciertamente como que yo estoy vivo, no me deleito en la destrucción del malvado, sino que quiero que se vuelva de su mal camino, y realmente siga viviendo’” Es increíble. Realmente, es increíble, un ser todopoderoso, creador de todo lo existente quiere que el malvado no perezca, sino que viva. Vaya. Es conmovedora la preocupación de un ser eterno por tan pequeñas criaturas. Y más aún, más adelante se pregunta “¿Por qué tendrían que morir? Conviértanse, conviértanse, repite, como haciendo un llamado profundo desesperado. La verdad no dejo de admirar tanta fidelidad, amor, misericordia para con criaturas que le han pagado tan mal.

No hay duda que el amor de Dios es especial. Y no hay duda que Jehová Dios no quiere que nadie muera eternamente.

Que el Espíritu de Dios este con ustedes.

10 de noviembre de 2011

10 mentiras acerca de Dios: Dios no siente pena o dolor por lo que le pase al ser humano.


Mentira 1: Dios no siente pena o dolor por lo que le sucede al ser humano.


Se afirma que un gran líder debe de dejar a un lado sus emociones para tomar decisiones correctas, pues estas nublan su buen juicio. ¿Es así? A lo largo de la historia de la humanidad podemos encontrar a “grandes” lideres que han actuado de esa manera. Sin embargo, el ser más poderoso del universo, el creador de todo lo existente, no es así. Él siente pena y pesar por lo que le sucede a sus amadas criaturas. ¿En que razones nos basamos para hacer tales afirmaciones? Veamos algunas:


1. Cuando la tierra se lleno de gente perversa, que solo se complacía en planificar hacer el mal o en hacerlo, Jehová Dios sintió pesar por todo lo que sucedía y le dolió el corazón por la mala actitud del hombre. Leemos en Gé. 6, 5-6: “Por consiguiente, Jehová vio que la maldad del hombre abundaba en la tierra, y que toda inclinación de los pensamientos del corazón de este era solamente mala en todo tiempo. Y Jehová sintió pesar por haber hecho al hombre y se sintió herido en el corazón”.

2. Cuando Jonás, el famoso profeta que fue tragado por un pez y permaneció tres días y tres noches en sus entrañas, predicó en Nínive la destrucción de esta por causa de sus grandes pecados, sus habitantes se arrepintieron, no probaron bocado, incluyendo al propio rey e incluso todos sus animales, y pusieron fe en Dios. Jehová los perdonó y “sintió pesar en cuanto a la calamidad de que había hablado que les causaría, y no la causó” (Jonás 3, 10). Sin embargo, escuchemos las razones que le da el propio Jehová a Jonás, ante el reclamo de este: “(...) ¿No debería sentir yo lastima por Ninive la gran ciudad, en la cual existen más de ciento veinte mil hombres que de ninguna manera saben distinguir entre su mano derecha y su mano izquierda, además de muchos animales domésticos?”.

3. ¿Qué pensarías si se te acercara un hijo tuyo y te preguntara que te hizo él para que lo trataras así? Por lo menos sabrías que tiene un gran dolor dentro de sí. ¿Y si fuera tu padre? Sabrías que el dolor lo mueve a hablar así. Ahora piensa en que sentirías si escucharas al propio Rey del universo, Jehová, creador de todo lo existente, para quien mil años es como un día, preguntarte: que te hice yo para que portarás así conmigo. Sería algo increíble, ¿verdad? Pues es cierto, veamos: “Oh, pueblo mío, ¿qué te he hecho yo y en que te he molestado?” (Miqueas 6, 3).

4. ¿Creerías que existen madres que abandonan a sus hijos? Es cierto, lo vemos a cada momento en los noticieros. Pero una buena madre esta pendiente de su bebé, de sus necesidades, acude a él en cuanto lo oye llorar, le provee alimento, lo consuela en sus horas de temor... Lea lo siguiente y vea que piensa Jehová de sus hijos: “¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, no tener piedad del hijo de vientre? Aunque ella te olvide, yo nunca te olvidaré” (Isaías 49, 15) Increíbles palabras del Creador el universo, ¿verdad? Sólo se me ocurre pensar en las palabras del rey David: “Oh Jehová, cuando veo tus cielos, las oras de tus dedos la luna y las estrellas que tú has preparado, ¿qué es el hombre mortal para que lo tengas presente, para que cuides de él?” (Salmo 8, 3-4).

Realmente, Jehová Dios siempre esta pendiente de nosotros y siente lastima, pesar, le duele profundamente el corazón, cuando cometemos actos que mancillan nuestro propio honor y el suyo.

“Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes” (Santiago 4, 8)


Que Dios los bendiga.

1 de noviembre de 2011

Poema: UNO



            Sé que en medio de las lluvias
            O entre los vientos que recorren mi corazón
            Hay una luz amorosa
            Que es la mirada del Señor.
            Sé que busca flores entre mis palabras
            El más pequeño resto de calor
            Como en el primer día
            Cuando mi alimento era el amor.

            Que Dios los bendiga. 




23 de octubre de 2011

La frase del día: 2 Pedro 3, 9

"Jehová no es lento respecto a su promesa, 
como algunas personas consideran la lentitud, 
pero es paciente para con ustedes 
porque no desea que ninguno sea destruido; 
mas bien, desea que todos alcancen el arrepentimiento". 

18 de octubre de 2011

Poema: El paseo de un loco


A los diecisiete dijeron que era muy joven para pensar
A los veinte que sólo debía trabajar
A los veinticinco que ya debía pensar en casarme y sentar cabeza
A los veintisiete que era muy viejo para chiquilladas
Como pensar en Dios y esas cosas
Y a pesar que nunca celebré navidad ni año nuevo
Me encerraron en un manicomio para desadaptados sociales
Escape de la locura y me así al botón de una rosa
Me oculté de las sombras, cerré las bocas de las cuevas,
Comencé a vivir bajo puentes, escondido del mundo,
Buscando a Dios sin detenerme a mirar mi sombra viajando entre nubes
Era la vida verdadera: el aroma perpetuo de un Dios lleno de amor.

17 de octubre de 2011

Perdonar a los que nos maldicen

A veces creemos ser justos jueces de nuestros semejantes, de las personas que están cerca o alejadas de nosotros, eso me pasa frecuentemente. Por eso  dejo en el cuerpo digital de la red estas palabras eternas de mi Señor Jesucristo, dirigidas, en realidad, a mí que a cualquier otro. Y es que a veces olvidamos que hay razones detrás de cada acción, que sólo Dios conoce. 


 «Yo les digo a ustedes que me escuchan: amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los maltratan.
Al que te golpea en una mejilla, preséntale también la otra. Al que te arrebata el manto, entrégale también el vestido. Da al que te pide, y al que te quita lo tuyo, no se lo reclames.
Traten a los demás como quieren que ellos les traten a ustedes. Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen? Hasta los malos aman a los que los aman. Y si hacen bien a los que les hacen bien, ¿qué gracia tiene? También los pecadores obran así. Y si prestan algo a los que les pueden retribuir, ¿qué gracia tiene? También los pecadores prestan a pecadores para que éstos correspondan con algo.
Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada a cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, que es bueno con los ingratos y los pecadores. Sean compasivos como es compasivo el Padre de ustedes.
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den, y se les dará; se les echará en su delantal una medida colmada, apretada y rebosante. Porque con la medida que ustedes midan serán medidos ustedes. »

Que Dios te bendiga. 

28 de septiembre de 2011

Una linda historia



La operación de M.

M. fue operada hace algunas semanas. Luego de varios días, queriendo volver al ritmo cotidiano de su vida, subía las escaleras cuando tropezó, rodó por ellas y la herida se abrió nuevamente. Fue intervenida de emergencia y dejó de asistir al colegio por algunas semanas. Cuando volví a verla, me contó su terrible pesar, la incomodidad, el dolor, el miedo por lo que estaba pasando. Y eso se reflejaba en su rostro. O tenía desencajado: las cejas arqueadas, el gesto compungido. Pero no solo era un dolor físico, sino también espiritual. M. se sentía sola abatida, sin nadie a quien quejarse, a quien reclamarle. ¿Por qué me pasa esto a mí? ¿He sido tan mala? Tengo apenas 18 años y ya dos operaciones.
Lo supe apenas la vi. De alguna manera, aquel día llevé por casualidad un libro que habla acerca de porque hay sufrimiento en el mundo y porque Dios termina con el sufrimiento. Se pregunta, el libro, si Dios es insensible o no, y con un razonamiento lógico, impecable, además de una base bíblica, demuestra que Dios respeta las decisiones que el hombre toma sobre su futuro. Si hay una verdadera tragedia en el mundo, es que se ha renunciado a buscar a Dios, a conocerlo.
Le entregué a M. este pequeño libro, mientras le explicaba a sus compañeras como resolver algunos ejercicios. La mire de reojo leer con fascinación, quizá con asombro, las primeras páginas. Al final de la clase me lo pidió prestado y yo con gusto se lo di. A la semana siguiente M. ya era otra. Su mirar, su caminar, eran más seguros. Su rostro estaba iluminado por una nueva luz. No hacia falta preguntar la razón de ese cambio. Dios había llegado a ella a través de las palabras de ese libro. Me quede prendado de la forma nueva en que la hallé. No hay duda, pensé, Dios puede cambiar la vida de una persona y puede darle razones para vivir.

29 de agosto de 2011

Dios y nuestro libre albedrio



Me he preguntado muchas veces por que Dios permite que haya tanto sufrimiento en el mundo, por que la injusticia se sigue cebando en el lomo de los más débiles, porque tantas guerras, hambre, dolor y sufrimiento. Durante mucho tiempo estuve dándole vueltas al asunto, hasta que, al retomar ciertas lecturas bíblicas, me di cuenta de que en realidad todo se relaciona con nuestro "libre albedrio". Es decir, con nuestra capacidad de decidir sobre nuestras acciones. La guerra, el hambre el dolor, la injusticia son causadas por obras de hombres, no de Dios. Por ello, dejé de culpar a Dios de todo lo malo que sucede en el mundo. No es culpa suya. Es sólo un reflejo de nuestro alejamiento espíritual de Él. Porque, si un hombre ama sinceramente a Dios y a su prójimo, las dos reglas básicas del cristianismo ¿asesinara, violara, robara, destruira o se aprovechara de otro? No, definitivamente no. No practico ningún religión en especial porque creo que la relación con Dios debe ser de manera directa, sin intermediarios. Es decir, desde mi punto de vista, las instituciones religiosas te pueden facilitar información acerca de la palabra de Dios, pero no pueden ser un obstáculo y mucho menos pretender que son dueñas de Dios (aunque, ultimamente, todas la iglesias, ministros, pastores, parecen pretender serlo, porque todas dicen ser la religión verdadera). Creo, sinceramente, que uno debe de buscar a Dios con el corazón. Acercarse a Él de manera afectuosa y sincera porque Él es amoroso como un Padre, y un padre siempre perdona y espera lo mejor de sus hijos.

6 de agosto de 2011

Tu presencia



Yo sé que estuviste siempre ahí
y que para mi corazón fuiste luz
y aunque te he pedido siempre por mí,
perdona el egoismo, Señor.

Yo sé que en las noches más oscuras 
tu luz nunca me abandonó.
Y en medio del mar tempestuoso
Tú eras siempre la respuesta. 

Gracias por creer siempre en mí,
y aunque aún me falta tanto 
para ser completamente digno de ti
llegaré algún día, si estas junto a mí.

Bendito sea tu nombre, Jehová

23 de julio de 2011

EL AMOR ENTRE UN PADRE Y SU HIJO.


       No hay duda que el amor que siente un padre por su hijo es maravilloso. Siendo humanos ese amor es tan enorme, tan imponente, colosal, que no puede medirse. Imaginemos entonces cuanto es el amor de Dios hacia sus hijos. Estamos hechos a la imagen y semejanza de Dios [Génesis 1, 27], por lo tanto poseemos las cualidades más bellas de Dios: el amor, la misericordia, la compasión (aunque, estas últimas ¿no son también una forma del amor?). Amamos, pero ¿nuestro amor es parecido al amor de Dios? El amor de Dios es paciente, es leal, es bondadoso, no es orgulloso, ni grosero, ni egoísta, no se enoja ni guarda rencor [ 1 Corintios 13, 4-5 ], es el amor perfecto. ¿No nos dio Jehová Dios la ley del amor? ¿No lo puso Él por encima de otros dones como la fe y la esperanza? [1 Corintios 13, 13] Si amamos somos libres, pues al amar queremos acercarnos a la fuente del amor verdadero pues “Dios es amor” [ 1 Juan 4,8 ] y si nos acercamos a Dios, Dios se acercará a nosotros [ Santiago 4:8 ]. ¿No es acaso Jehová Dios, Padre Nuestro (1) ? Recordemos esa bella historia, donde un hijo arrepentido de haber malgastado el dinero de un padre bueno y tolerante, regresa desengañado y arrepentido por haberlo ofendido, entonces el padre emocionado, feliz hasta lo indecible (2), no le recrimina ni lo condena, sino que sabe que su arrepentimiento es sincero y hace una fiesta por él, el hijo perdido y recuperado [ Lucas 15, 11-32 ] ¿No es hermoso ese amor de Padre que perdona al que se arrepiente sinceramente, sin recriminaciones? Pues de todo esto seguramente brota una duda en nuestros corazones, ¿Jehová Dios es capaz de dar tanto amor? No olviden que Él es Todopoderoso y hace según su voluntad. Él no quiere multitud de sacrificios, sino que hagamos justicia a los seres marginados, las viudas y los huérfanos, como muestra de nuestro arrepentimiento y luego “si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”. [ Isaías 1, 18 ]

        Es más, incluso nos dice que Él mismo, sí, el Dios Todopoderoso, a quien nadie puede compararse: “deje el malvado su camino y el criminal sus proyectos, y regrese a Jehová, quien tendrá compasión de él, nuestro Dios, que está siempre dispuesto a perdonar” [ Isaías 55: 7 ]. Por eso, este Dios Padre es “clemente y misericordioso, paciente y lleno de bondad, siempre dispuesto a perdonar” (3) [ Jonás 4, 2 ] Y es que en una relación de Padre e hijo no cabe el rencor ni el gozo por el mal suceso del otro, aunque el error del hijo demuestre la sapiencia en el consejo del Padre. A pesar de hay una campaña de difamación muy extendida, Jehová Dios no se goza en el perjuicio del malvado: “[...] Tan ciertamente como que yo soy Jehová, no me deleito en la muerte del inicuo, sino en que alguien inicuo se vuelva de su mal camino y ciertamente siga viviendo”.

          Por eso, porque tu eres nuestro Padre, Jehová (4), gracias por todos los dones que nos das cada día, por los elementos de la naturaleza: el sol que nos calienta, el viento que nos refresca, la lluvia que da vida y por todo lo demás. Te pedimos, Padre Eterno, que cuides de los seres que más amamos, que nos des siempre salud, que es lo más importante. Además, danos el conocimiento necesario para llegar a ti. Y nunca te canses de darnos otra oportunidad para empezar de nuevo, Dios Padre. Te lo pedimos por medio de nuestro Señor Jesucristo, el único camino para llegar a ti. Amén.

(1) En la oración que nos entregó Jesús, Hijo de Dios, comienza “Padre Nuestro”, haciendo referencia a la relación que debemos cultivar con Jehová [ Mateo 6:9]

(2) Recuerden que el padre menciona la frase: “Mi hijo estaba muerto pero ahora esta vivo” (Lucas 15:24), estaba muerto en el pecado pero ha vuelto a vivir al volver a Jehová, Dios Padre, él único que preserva de la muerte.

(3)Recordemos que Jonás había escapado de la misión que le encargó Jehová Dios: predicar el arrepentimiento a Nínive. Nínive era de las ciudades más violentas mencionadas en el antiguo testamento, por lo que Jonás tuvo miedo. Cuando por fin se dirige a la ciudad y predice su destrucción sino se arrepiente, los habitantes de ella oyen el mensaje y guardan ayuno desde los hombres hasta las bestias. No comen ni beben. Al ver el arrepentimiento sincero de sus pobladores, Jehová Dios los perdona, pero esta decisión enoja a Jonás, y le reclama porque Él es un Dios “perdonador”, “tardo para la cólera” [ Jonás 4, 2 ]. Pero Jehová no lo obligará a callar sino que le demostrará que Él esta en lo correcto con un ejemplo práctico. Hará crecer durante un día, una calabacera que será del agrado de Jonás, pero al anochecer un enorme gusano la devorará, por lo que el profeta nuevamente estará enojado. Pero Jehová le dijo: “Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció. ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?” [ Jonás 4, 10-11 ]

(4) [Isaías 63, 16]

4 de junio de 2011

Carta del Jefe Indio Seattle al presidente de los Estados Unidos

El siguiente documento es uno de los más preciados por los ecologistas, se trata de la carta que envió en 1855 el jefe indio Seattle de la tribu Suwamish al presidente de los Estados Unidos Franklin Pierce en respuesta a la oferta de compra de las tierras de los Suwamish en el noroeste de los Estados Unidos, lo que ahora es el Estado de Washinton. Los indios americanos estaban muy unidos a su tierra no conociendo la propiedad, es más consideraban la tierra dueña de los hombres. En numerosos ámbitos ecologistas se le considera como "la declaración más hermosa y profunda que jamás se haya hecho sobre el medio ambiente".

El Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras. El Gran Jefe también nos envía palabras de amistad y buena voluntad. Apreciamos esta gentileza porque sabemos que poca falta le hace, en cambio, nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta, pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego y tomarse nuestras tierras. El Gran Jefe de Washington podrá confiar en lo que dice el Jefe Seattle con la misma certeza con que nuestros hermanos blancos podrán confiar en la vuelta de las estaciones. Mis palabras son inmutables como las estrellas.

¿Cómo podéis comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? Esta idea nos parece extraña. No somos dueños de la frescura del aire ni del centelleo del agua. ¿Cómo podríais comprarlos a nosotros? Lo decimos oportunamente. Habeis de saber que cada partícula de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada hoja resplandeciente, cada playa arenosa, cada neblina en el oscuro bosque, cada claro y cada insecto con su zumbido son sagrados en la memoria y la experiencia de mi pueblo. La savia que circula en los árboles porta las memorias del hombre de piel roja.

Los muertos del hombre blanco se olvidan de su tierra natal cuando se van a caminar por entre las estrellas. Nuestros muertos jamás olvidan esta hermosa tierra porque ella es la madre del hombre de piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las fragantes flores son nuestras hermanas; el venado, el caballo, el águila majestuosa son nuestros hermanos. Las praderas, el calor corporal del potrillo y el hombre, todos pertenecen a la misma familia. "Por eso, cuando el Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras, es mucho lo que pide. El Gran Jefe manda decir que nos reservará un lugar para que podamos vivir cómodamente entre nosotros. El será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por eso consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Mas, ello no será fácil porque estas tierras son sagradas para nosotros. El agua centelleante que corre por los ríos y esteros no es meramente agua sino la sangre de nuestros antepasados. Si os vendemos estas tierras, tendréis que recordar que ellas son sagradas y deberéis enseñar a vuestros hijos que lo son y que cada reflejo fantasmal en las aguas claras de los lagos habla de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

Los ríos son nuestros hermanos, ellos calman nuestra sed. Los ríos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si os vendemos nuestras tierras, deberéis recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y hermanos de vosotros; deberéis en adelante dar a los ríos el trato bondadoso que daréis a cualquier hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestra manera de ser. Le da lo mismo un pedazo de tierra que el otro porque él es un extraño que llega en la noche a sacar de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermano sino su enemigo. Cuando la ha conquistado la abandona y sigue su camino. Deja detrás de él las sepulturas de sus padres sin que le importe. Despoja de la tierra a sus hijos sin que le importe. Olvida la sepultura de su padre y los derechos de sus hijos. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano el cielo, como si fuesen cosas que se pueden comprar, saquear y vender, como si fuesen corderos y cuentas de vidrio. Su insaciable apetito devorará la tierra y dejará tras sí sólo un desierto.
No lo comprendo. Nuestra manera de ser es diferente a la vuestra. La vista de vuestras ciudades hace doler los ojos al hombre de piel roja. Pero quizá sea así porque el hombre de piel roja es un salvaje y no comprende las cosas. No hay ningún lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ningún lugar donde pueda escucharse el desplegarse de las hojas en primavera o el orzar de las alas de un insecto. Pero quizá sea así porque soy un salvaje y no puedo comprender las cosas. El ruido de la ciudad parece insultar los oídos. ¿Y qué clase de vida es cuando el hombre no es capaz de escuchar el solitario grito de la garza o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la laguna? Soy un hombre de piel roja y no lo comprendo. Los indios preferimos el suave sonido del viento que acaricia la cala del lago y el olor del mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado por la fragancia de los pinos.

El aire es algo precioso para el hombre de piel roja porque todas las cosas comparten el mismo aliento: el animal, el árbol y el hombre. El hombre blanco parece no sentir el aire que respira. Al igual que un hombre muchos días agonizante, se ha vuelto insensible al hedor. Mas, si os vendemos nuestras tierras, debéis recordar que el aire es precioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con toda la vida que sustenta. Y, si os vendemos nuestras tierras, debéis dejarlas aparte y mantenerlas sagradas como un lugar al cual podrá llegar incluso el hombre blanco a saborear el viento dulcificado por las flores de la pradera.

Consideraremos vuestra oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, pondré una condición: que el hombre blanco deberá tratar a los animales de estas tierras como hermanos. Soy un salvaje y no comprendo otro modo de conducta. He visto miles de búfalos pudriéndose sobre las praderas, abandonados allí por el hombre blanco que les disparó desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como el humeante caballo de vapor puede ser más importante que el búfalo al que sólo matamos para poder vivir. ¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales hubiesen desaparecido, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu. Porque todo lo que ocurre a los animales pronto habrá de ocurrir también al hombre. Todas las cosas están relacionadas ente sí.

Vosotros debéis enseñar a vuestros hijos que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, debéis decir a vuestros hijos que la tierra está plena de vida de nuestros antepasados. Debéis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñados a los nuestros: que la tierra es nuestra madre. Todo lo que afecta a la tierra afecta a los hijos de la tierra. Cuando los hombres escupen el suelo se escupen a sí mismos.

Esto lo sabemos: la tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida: es sólo una hebra de ella. Todo lo que haga a la red se lo hará a sí mismo. Lo que ocurre a la tierra ocurrirá a los hijos de la tierra. Lo sabemos. Todas las cosas están relacionadas como la sangre que une a una familia.

Aún el hombre blanco, cuyo Dios se pasea con él y conversa con el -de amigo a amigo no puede estar exento del destino común-. Quizá seamos hermanos, después de todo. Lo veremos. Sabemos algo que el hombre blanco descubrirá algún día: que nuestro Dios es su mismo Dios. Ahora pensáis quizá que sois dueño de nuestras tierras; pero no podéis serlo. El es el Dios de la humanidad y Su compasión es igual para el hombre blanco. Esta tierra es preciosa para El y el causarle daño significa mostrar desprecio hacia su Creador. Los hombres blancos también pasarán, tal vez antes que las demás tribus. Si contamináis vuestra cama, moriréis alguna noche sofocados por vuestros propios desperdicios. Pero aún en vuestra hora final os sentiréis iluminados por la idea de que Dios os trajo a estas tierras y os dio el dominio sobre ellas y sobre el hombre de piel roja con algún propósito especial. Tal destino es un misterio para nosotros porque no comprendemos lo que será cuando los búfalos hayan sido exterminados, cuando los caballos salvajes hayan sido domados, cuando los recónditos rincones de los bosques exhalen el olor a muchos hombres y cuando la vista hacia las verdes colinas esté cerrada por un enjambre de alambres parlantes. ¿Dónde está el espeso bosque? Desapareció. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Así termina la vida y comienza la supervivencia.


2 de mayo de 2011

Albert Einstein: "Mi credo"

Este artículo es una charla dada por Albert Einstein a la Liga Germana de Derechos Humanos, en Berlín en el otoño de 1932. Esta pequeña disertación aparece en el apéndice de "Einstein", de Michael White y John Gribbin, Dutton, Penguin
Books USA, Inc., New York, 1994, página 262.

    "Nuestra situación en la tierra parece extraña. Cada uno de nosotros aparece aquí involuntariamente y sin ser invitado para permanecer durante poco tiempo y sin saber los porqués ni las causas. En nuestra vida diaria sentimos que el hombre está aquí para los demás, para aquellos a quien queremos y para los que sus destinos están conectados con nosotros. Me preocupa a menudo la idea de que mi vida está basada en gran parte en el trabajo de mis seres queridos y soy consciente de mi gran deuda con ellos. No creo en la libertad de la voluntad. Las palabras de Schopenhauer: 'El hombre puede hacer lo que quiera, pero no puede determinar su voluntad' me acompañan en todas las situaciones de mi vida y me reconcilia con los actos de los otros, aunque me sean dolorosos. Esta conciencia de la falta de libertad de la voluntad me preserva de tomarme muy en serio a mí mismo y a mis seres queridos como individuos con capacidad de decisión y acción y también me preserva de perder el control. Nunca deseé la opulencia ni el lujo, incluso los desprecio. Mi pasión por la justicia social me ha llevado a veces a conflictos con otras personas, asímismo como mi aversión hacia cualquier obligación y dependencia, las que no considero como algo absolutamente necesario. Tengo en alta consideración al individuo y una insuperable aversión por la violencia. Todos estos motivos me han convertido en antimilitarista y un pacifista apasionado. 
    Estoy en contra de cualquier nacionalismo, incluso en forma de mero patriotismo. Los privilegios basados en la posición y la propiedad siempre me han parecido injustos y perniciosos, al igual que cualquier culto exagerado a la personalidad. Me adhiero al ideal de democracia, aunque conozco bien las flaquezas de las formas de gobierno democrático. He tenido siempre la igualdad social y la protección económica del individuo como las metas comunales del estado. Aunque en mi vida diaria soy un solitario típico, mi consciencia de pertenecer a la comunidad invisible de aquellos que luchan por la verdad, la belleza y la justicia me ha preservado de sentirme solo. La más profunda y maravillosa experiencia que puede tener un hombre es el sentido del misterio. Es el principio que yace bajo la religión, las artes y la ciencia. Aquel que nunca haya tenido esta experiencia me parece, si no muerto, al menos ciego. Sentir que detrás de cualquier cosa que se pueda experimentar existe algo que nuestra mente no puede abarcar y cuya belleza y sublimidad nos alcanza sólo indirectamente como un débil reflejo, esto es religiosidad. En este sentido sí soy religioso. Para mí es suficiente con maravillarme con estos secretos e intentar humildemente de hacer en mi mente una imagen de la elevada estructura de todo lo que existe."

30 de abril de 2011

PARA LEER LA BIBLIA

(Basado en una disertación del Padre Carlos Rosell, Rector del seminario Santo Toribio)

La Biblia es el libro más leído de todos los tiempos. Y también el más controvertido. Pero, ¿a que se debe esa controversia? ¿No leemos todos el mismo texto? ¿Será la traducción la fuente del dilema? Quizá no sea la traducción lo que nos aleja en cuanto a su interpretación, sino la forma en que se interpreta. Aquí hay algunos puntos que debemos tener en cuenta al momento de leer la sagrada escritura.

En la interpretación de la Biblia debemos tener en cuenta dos sentidos:

1. Un sentido literal, es decir, se debe entender tal cual se expresa.
2. Un sentido espiritual, que va más allá de lo que se puede entender textualmente, sino que se debe iluminar a la luz del misterio de Cristo.

A su vez el sentido espiritual puede dividirse en:

a. Sentido alegórico, que es un sentido figurado.
b. Sentido moral, es en el cual se invita a obrar .
c. Sentido anagógico, es aquel que hace que cambie mi vida.

Por ejemplo, en Éxodo 14 se narra el paso del mar Rojo de los Israelitas, guiados por Moisés. Haciendo un análisis en todos los sentidos, sería:

1. Sentido literal: el paso del Mar Rojo por los Israelitas.
2. Sentido espiritual: iluminándolo desde el misterio de Cristo, sería:
       a. Sentido alegórico: paso de la muerte a la vida, de la esclavitud del pecado a la vida con Cristo.
     b. Sentido moral: Vivir en Cristo, con Cristo, para obtener la vida verdadera.
         c. Sentido anagógico: existe una vida más allá de la terrena y es lo que debo buscar.


Que Dios todopoderoso los bendiga siempre.

29 de abril de 2011

Para reir: Chistes locos diez... y algo más


Una vez uno de esos locos de pueblo estaba en una banca de una acera, y se reía durante mucho tiempo. Luego pasa un señor y le pregunta:
-Oiga muchacho, ¿Por qué se ríe?
Y el loco responde:
-Es que le hice una broma al chofer del bus, le pagué el pasaje y no me monté.


Un loco se acerca a la casa de otro loco, y llama a la puerta, desde adentro dicen:
- ¡No hay nadie!
Y él de afuera responde:
- ¡Pues, menos mal que no he venido!


Un loco llega a la oficina del manicomio a quejarse:
- Buenas, vengo porque mi compañero de cuarto no me deja dormir.
- ¿Por qué?, le pregunta el secretario.
El tiene complejo de motocicleta.
- ¿Y qué es lo que le molesta? ¿El ruido que él hace?
- No, lo que me molesta es el humo.


En el manicomio,Pedro le dice a Juan:
- Estoy aburrido.
- ¿Qué te parece si corremos una carrera hasta aquella pared?
- Bien, ¿Pero cómo sabremos quién llega primero?
Piensan un largo rato y Pedro dice:
- Ya sé, si yo llegó primero hago una marca con esta tiza.
- ¿Y si llego primero yo?
- Pues, ¡La borras!


Dos locos se escapan del manicomio y tienen que saltar 100 paredes, cuando van por la número 99 dice uno:
- Estoy cansado, vamos a devolvernos.


Va un loco por la calle caminando muy aprisa, y se encuentra con otro loco y éste le pregunta:
- ¿Para dónde vas?
- No lo sé, pero apúrate porque vamos a llegar tarde.


En una sala un médico observa que cuatro internados juegan a los naipes mientras otro está sentado sobre un armario. Pregunta entonces a uno de ellos:
- Y aquel, ¿Qué está haciendo?
- Cree que es una lámpara.
- Ah, ¿Sí?, eh, usted, baje inmediatamente de allí.
- Pero, ¿Qué está haciendo?, le dicen los otros enfermos, ¿No ve que en la oscuridad no podemos jugar?


Un loquito intenta escaparse del manicomio. Cuando logra salir a la calle, aborda un taxi.
- Señor, señor, lléveme a toda prisa al aeropuerto.
- A la orden, señor.
- Pero, por favor, lléveme en reversa.
- ¿En reversa?, oigame, ¿Usted esta loco?
- No estoy loco, lo que pasa es que no quiero perder el vuelo que salió a ayer.

Está un loco escribiendo una carta, entonces llega un guardia y la dice:
- ¿Qué haces?
El loco le contesta:
- Escribo una carta.
- ¿Para quién?
- Para mí.
- ¿Qué dice?
- No sé, todavía no la recibo.


Dos locos planean la fuga del maniconio, uno le dice al otro:
- Si la pared es baja la saltamos, si es alta cavamos un hoyo, ¿Entendido?
- Sí, puedes ir primero.
Pasadas 10 minutos regresa el loco y dice:
- No podemos escapar.
- ¿Por qué?
- ¡Porque no hay pared!


Estaban unos loquitos en un manicomio. Todos ellos estaban gritando:
- ¡Ocho! ¡Ocho! ¡Ocho!
Otro loquito vio que los demás estaban gritando ocho, porque habían visto un hoyo en la pared.
El loquito por curiosidad se asomó al hoyo de la pared, y cuando se asomó, le picaron el ojo y los loquitos empezaron a gritar:
¡- Nueve! ¡Nueve! ¡Nueve!


En el manicomio estaban 2 locos planeando su fuga; ya al anochecer uno le habla al otro y le dice que ya está todo listo y que tiene el móvil para escapar más rápido. El otro loco mira a su costado, ve una moto y le pregunta:
- ¿Para qué queremos una moto sin ruedas?
Y el otro le responde:
- No sea tonto, es para no dejar huellas.


Y para terminar: Piter Albeiro, uno de los mejores cuenta chistes de Colombia y América.

25 de abril de 2011

Oración: Tu cariño




Oh, Jehová Bendito, a tu santa montaña condúceme,
del inicuo protegeme, déjame regocijarme en ti,
sé mi proveedor de paz, Señor.

Guiame, escudo mío, roca mía,
por las alturas que las nubes deconocen, elévame
para que en mi mal tu enemigo no se regocije.

Libérame de las cuerdas que me atan
porque tu nombre, Jehova , he invocado,
y mi Dios escuchó mi voz ahogada
y me respondió desde su santa montaña.

Y siguieron sacudiéndose, los mares y la tierra
pero ni uno solo de mis cabellos se perdieron
porque Jehová Misericordioso, bajo sus alas me cobijo.