30 de diciembre de 2015

Artículo: ¿Qué es el reino de Dios?




¿CUÁL fue el tema principal de la predicación de Jesús? Según él mismo enseñó, fue el Reino de Dios (Lucas 4:43). Quienes lo escucharon seguramente le oyeron referirse muchas veces a ese Reino. ¿Los dejó eso confundidos o perplejos? ¿Le preguntaron qué era ese Reino? No. Los Evangelios no registran ninguna pregunta de ese tipo. Por consiguiente, ¿sabían aquellas personas lo que era el Reino de Dios?

Lo cierto es que las antiguas Escrituras, que los judíos consideraban santas, describían ese Reino. De hecho, revelaban en términos muy claros y concretos tanto lo que es como lo que logrará. Hoy podemos saber aún más sobre el Reino, y básicamente del mismo modo: acudiendo a la Biblia. Veamos siete verdades expuestas en ella. Las primeras tres no fueron ningún secreto para los judíos de los días de Jesús e incluso antes. Las tres siguientes fueron reveladas por Cristo o por sus apóstoles durante el siglo primero. Y la séptima y última se ha hecho evidente en nuestro propio tiempo.

1. El Reino de Dios es un gobierno real que durará para siempre. La primera profecía que aparece en la Biblia revela que Dios enviaría a alguien para rescatar a los seres humanos fieles. A ese redentor se le llamó “la descendencia”, y se predijo que eliminaría para siempre las terribles consecuencias de la rebelión de Satanás y de Adán y Eva (Génesis 3:15). Mucho tiempo después, al fiel rey David se le dijo algo emocionante acerca de esa “descendencia”, o Mesías: gobernaría sobre un Reino, sobre un gobierno que sería distinto de todos los demás, pues duraría para siempre (2 Samuel 7:12-14).

2. El Reino de Dios acabará con todos los gobiernos humanos. El profeta Daniel recibió una visión en la que contempló una sucesión de potencias mundiales que se ha extendido a lo largo de la historia y ha llegado incluso hasta nuestros días. Observe el sorprendente desenlace de su visión: “En los días de aquellos [últimos] reyes [humanos,] el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos, y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos”. De modo que todos los reinos, o gobiernos, de este mundo —con sus guerras, su crueldad y su corrupción— serán destruidos para siempre. Como señala esta profecía de Daniel, el Reino de Dios pronto gobernará sobre toda la Tierra (Daniel 2:44, 45). No solo es un gobierno real, sino que será el único que exista.

3. El Reino de Dios acabará con las guerras, las enfermedades, el hambre y hasta la misma muerte. La Biblia contiene emocionantes profecías que revelan lo que el Reino de Dios hará en este planeta. Dicho gobierno logrará lo que ninguna organización humana ha logrado ni podrá lograr. Imagínese: ¡todas las armas de guerra destruidas para siempre! La Biblia dice: “[Dios] hace cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra” (Salmo 46:9). No se necesitarán médicos ni hospitales, pues ya no habrá enfermedades. “Ningún residente dirá: ‘Estoy enfermo’.” (Isaías 33:24.) Nadie padecerá desnutrición ni se morirá de hambre. “Llegará a haber abundancia de grano
en la tierra.” (Salmo 72:16.) Ya no habrá funerales, velatorios, cementerios ni morgues, ni el sentimiento de vacío que los acompaña. La muerte, nuestra implacable enemiga, será por fin derrotada. El Creador “realmente se tragará a la muerte para siempre, y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro” (Isaías 25:8).

4. El Rey del Reino de Dios es alguien escogido por Dios mismo. El Mesías no se nombró a sí mismo, ni tampoco lo eligieron seres humanos imperfectos. Más bien, Jehová Dios lo escogió personalmente. Así lo indican los títulos Mesías y Cristo, que significan “Ungido”. De modo que es Jehová quien ha ungido, o designado, a Jesús para ocupar un puesto tan especial. Dios mismo dice de él: “¡Mira! ¡Mi siervo, a quien tengo firmemente asido! ¡Mi escogido, a quien mi alma ha aprobado! He puesto mi espíritu en él. Justicia para las naciones es lo que él sacará” (Isaías 42:1; Mateo 12:17, 18). ¿Y quién sabe mejor que nuestro Creador la clase de gobernante que necesitamos?

5. El Rey del Reino de Dios ya ha demostrado ante toda la humanidad que es digno de ocupar ese puesto. Jesús de Nazaret fue sin duda el Mesías prometido. Provino del linaje que Dios había determinado (Génesis 22:18; 1 Crónicas 17:11; Mateo 1:1). Cuando estuvo en la Tierra, cumplió decenas de profecías escritas siglos antes. Además, desde los cielos se le identificó como el Mesías. ¿De qué manera? Pues bien, Dios mismo habló desde los cielos y lo reconoció como su propio Hijo, y los ángeles lo señalaron como el Mesías prometido. Por otra parte, Jesús ejecutó milagros que eran una clara manifestación del poder divino, y a menudo lo hizo ante miles de testigos oculares. Jesucristo demostró vez tras vez la clase de gobernante que sería. No solo tenía el poder para ayudar a la gente, sino también el deseo de hacerlo (Mateo 8:1-3). Era generoso, compasivo, valiente y humilde. El relato de su vida en la Tierra se halla al alcance de todos, en las páginas de la Biblia.

6. En el Reino de Dios, 144.000 escogidos gobernarán junto con Cristo. Jesús dijo que otras personas, entre ellas sus apóstoles, gobernarían con él en el cielo. Llamó a ese grupo “rebaño pequeño” (Lucas 12:32). Más tarde, al apóstol Juan se le dijo que este rebaño pequeño se compondría de 144.000 siervos de Dios. Estos tendrían la emocionante tarea de gobernar como reyes y servir como sacerdotes junto con Cristo (Revelación [Apocalipsis] 5:9, 10; 14:1, 3).

7. El Reino de Dios, que ya gobierna en los cielos, está listo para gobernar también sobre toda la Tierra. Esta última verdad es una de las más impactantes. La Biblia ofrece muchas pruebas de que Jesús ha recibido en los cielos su autoridad de Rey. Allí reina ahora, y muy pronto extenderá su dominio a toda la Tierra y cumplirá las grandiosas profecías que ya hemos citado. Pero ¿cómo podemos estar seguros de que el Reino de Dios ya está rigiendo? ¿Y cuándo comenzará a gobernar la Tierra?

[Notas]
Profecías como esta muestran que el Reino de Dios no es algo que esté en el corazón, como muchas veces se ha enseñado. Véase el artículo “Nuestros lectores quieren saber”, en la pág. 13.
Véanse, por ejemplo, Mateo 3:17, Lucas 2:10-14 y Juan 6:5-14.

FUENTE: La Atalaya, 1/1/2008

28 de diciembre de 2015

Artículo: ¿Quién es Satanás? - 2da. parte




Sus esfuerzos por hacer tropezar a Jesús. 

Como Satanás sabía que Jesús era el Hijo de Dios y aquel de quien se había profetizado que lo magullaría en la cabeza (Gé 3:15), hizo todo lo que pudo por destruirle. No obstante, cuando el ángel Gabriel anunció a María la concepción de Jesús, le dijo: “Espíritu santo vendrá sobre ti, y poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, también, lo que nace será llamado santo, Hijo de Dios”. (Lu 1:35.) Jehová protegió a su Hijo, de modo que los esfuerzos por destruir a Jesús cuando aún era un niño no tuvieron éxito. (Mt 2:1-15.) Dios continuó protegiéndole durante su juventud. Después de su bautismo, Satanás se le acercó en el desierto, donde le sometió a tres tentaciones diferentes y difíciles, en las que Jesús probó cabalmente su devoción a Jehová. En una de las tres, Satanás le mostró todos los reinos del mundo, de los que afirmó ser el dueño. Aunque Jesús no contradijo esta afirmación, se negó a considerar siquiera por un instante la idea de conseguir antes el Reino mediante esta oferta, ni tampoco se planteó hacer algo solo para satisfacer su ego. Su respuesta inmediata a Satanás fue: “¡Vete, Satanás! Porque está escrito: ‘Es a Jehová tu Dios a quien tienes que adorar, y es solo a él a quien tienes que rendir servicio sagrado’”. Ante esto, “el Diablo [...] se retiró de él hasta otro tiempo conveniente”. (Mt 4:1-11; Lu 4:13.) Este incidente ilustra la verdad de las palabras que Santiago escribió después: “Opónganse al Diablo, y él huirá de ustedes”. (Snt 4:7.)
Jesús se mantuvo alerta al peligro de las maquinaciones de Satanás y al hecho de que este deseaba hacerle abrigar ideas contrarias a la voluntad de Jehová a fin de destruirle. Esto se demostró cuando Pedro, con buenas intenciones, lo sometió a una tentación. Jesús había hablado del sufrimiento y la muerte que tenía que experimentar. “Con eso, Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: ‘Sé bondadoso contigo mismo, Señor; tú absolutamente no tendrás este destino’. Pero él, dándole la espalda, dijo a Pedro: ‘¡Ponte detrás de mí, Satanás! Me eres un tropiezo, porque no piensas los pensamientos de Dios, sino los de los hombres’”. (Mt 16:21-23.)

Jesús estuvo en peligro durante todo su ministerio. 

Satanás utilizó agentes humanos para oponerse a él e intentar hacerle tropezar o bien matarlo. En una ocasión las personas estuvieron a punto de hacerle rey. Pero él no quiso dar consideración alguna a una proposición como esa; solo aceptaría un nombramiento de esa naturaleza en el momento y de la manera indicados por Dios. (Jn 6:15.) En otra ocasión intentaron matarlo los habitantes de su propio pueblo natal (Lu 4:22-30); sufrió el acoso constante de aquellos a quienes Satanás usó para intentar atraparlo. (Mt 22:15.) Pero todos los esfuerzos de Satanás por hacer que Jesús pecase en el más leve pensamiento o acción fracasaron. Se demostró cabalmente que Satanás era un mentiroso y que había fracasado en desafiar la soberanía de Dios y la integridad de sus siervos. Como Jesús dijo poco antes de su muerte, “ahora se somete a juicio a este mundo; ahora el gobernante de este mundo será echado fuera”, en completo descrédito. (Jn 12:31.) Satanás ejercía control sobre toda la humanidad por medio del pecado. Pero después de celebrar la última Pascua con sus discípulos, sabiendo que Satanás pronto le causaría la muerte, Jesús pudo decir: “El gobernante del mundo viene. Y él no tiene dominio sobre mí”. (Jn 14:30.)
Unas pocas horas después, Satanás consiguió darle muerte, apoderándose primero de uno de sus apóstoles y valiéndose luego de los líderes judíos y de la potencia mundial romana para ejecutar a Jesús de manera dolorosa e ignominiosa. (Lu 22:3; Jn 13:26, 27; caps. 18, 19.) Satanás actuó como el “que tiene el medio para causar la muerte, es decir, [el] Diablo”. (Heb 2:14; Lu 22:53.) Pero con esto Satanás no favoreció su causa; solo cumplió, sin quererlo, la profecía que requería que Jesús muriese como un sacrificio. La muerte de Jesús en inocencia proveyó el precio de rescate para la humanidad, y por medio de su muerte (y su posterior resurrección por Dios) Jesús entonces podía ayudar a la humanidad pecaminosa a escapar del control de Satanás, pues, como está escrito, Jesús se hizo sangre y carne “para que por su muerte redujera a nada al que tiene el medio para causar la muerte, es decir, al Diablo; y emancipara a todos los que por temor de la muerte estaban sujetos a esclavitud durante toda su vida”. (Heb 2:14, 15.)

Continúa luchando contra los cristianos. 

Después de la muerte y resurrección de Jesús, Satanás continuó librando una batalla sin cuartel contra los seguidores de Cristo. El libro de Hechos y las cartas de las Escrituras Griegas Cristianas suministran numerosas pruebas de esto. Pablo dijo que se le había dado “una espina en la carne, un ángel de Satanás, que siguiera [abofeteándole]”. (2Co 12:7.) Como había hecho con Eva, Satanás disfrazó su verdadera naturaleza y propósitos “transformándose en ángel de luz”, y sus agentes también siguieron “transformándose en ministros de justicia”. (2Co 11:14, 15.) Ministros de esa clase fueron los falsos apóstoles que lucharon contra Pablo (2Co 11:13), y aquellos de Éfeso ‘que dijeron ser judíos y sin embargo eran una sinagoga de Satanás’. (Rev 2:9.) Satanás nunca cesó de acusar “día y noche” a los cristianos, y, como en el caso de Job, desafiar su integridad. (Rev 12:10; Lu 22:31.) No obstante, los cristianos tienen “un ayudante para con el Padre, a Jesucristo, uno que es justo”, que comparece ante la persona de Dios en favor suyo. (1Jn 2:1.)

Se le arrojará en el abismo y finalmente se le destruirá. 

Cuando Satanás hizo que Eva y después Adán se rebelaran contra Dios, Él le dijo a la serpiente (en realidad a Satanás, pues un simple animal no podía entender las cuestiones en juego): “Polvo es lo que comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y la descendencia de ella. Él te magullará en la cabeza y tú le magullarás en el talón”. (Gé 3:14, 15.) Dios reveló que como se arrojaba a Satanás de la organización santa de Dios, no tendría ninguna esperanza alentadora, sino que, por decirlo así, ‘comería polvo’ hasta que muriese. La “descendencia” finalmente le magullaría en la cabeza, lo que significaría una herida mortal. Cuando Cristo estuvo en
la Tierra, los demonios le identificaron como Aquel que tenía que arrojarlos al “abismo”, al parecer, una condición de restricción que en un relato paralelo se relaciona con ‘tormento’. (Mt 8:29; Lu 8:30, 31).
En el libro de Revelación se habla de los últimos días de Satanás, así como de su fin. En él se dice que cuando Cristo toma el poder del Reino, Satanás es arrojado del cielo a la Tierra sin poder acceder más a los cielos, como hacía en los días de Job y durante siglos después. (Rev 12:7-12.) A partir de esta derrota, a Satanás solo le queda “un corto espacio de tiempo”, durante el cual guerrea contra “los restantes de la descendencia de ella, los cuales observan los mandamientos de Dios y tienen la obra de dar testimonio de Jesús”. En consonancia con sus esfuerzos por devorar a los que quedan de la descendencia de la mujer, se le llama el “dragón”, un engullidor o aplastador. (Rev 12:16, 17; compárese con Jer 51:34, donde Jeremías habla de Jerusalén y Judá, y dice: “Nabucodorosor el rey de Babilonia [...] me ha tragado como lo haría una culebra grande” [o: “un dragón”, nota].) En el relato anterior de su lucha contra la mujer y sus esfuerzos por devorar a su hijo varón, se le representa como “un dragón grande de color de fuego”. (Rev 12:3.)
El capítulo 20 de Revelación relata la acción de atar y abismar a Satanás por mil años a manos de un gran ángel —Jesucristo— que tiene la llave del abismo y es la “descendencia” que ha de magullar a Satanás en la cabeza. (Compárese con Rev 1:18).
El esfuerzo final de Satanás culmina en una derrota permanente. La profecía dice que será desatado por “un poco de tiempo” tan pronto como termine el Reino milenario de Cristo, y que conducirá a las personas rebeldes a otro ataque contra la soberanía de Dios; pero se le arroja, junto con sus demonios, al lago de fuego y azufre, es decir, la destrucción eterna. (Rev 20:1-3, 7-10; compárese con Mt 25:41)

¿Qué significa ‘entregar a una persona a Satanás para la destrucción de la carne’?

Cuando el apóstol Pablo dio instrucciones a la congregación de Corinto en cuanto a la acción que se debía tomar con un miembro de la congregación que cometía la maldad de mantener relaciones incestuosas con la esposa de su padre, escribió: “Entreguen a tal hombre a Satanás para la destrucción de la carne”. (1Co 5:5.) Este era un mandato de expulsar al hombre de la congregación y cortar todo compañerismo con él. (1Co 5:13.) El que se le entregara a Satanás significaba que estaría fuera de la congregación, en el mundo del que Satanás es dios y gobernante. Este hombre era como un “poco de levadura” en “toda la masa”, es decir, “la carne” o elemento carnal dentro de la congregación; al expulsar a este hombre incestuoso, la congregación, que es de inclinación espiritual, destruiría “la carne” que había en ella. (1Co 5:6, 7.) De manera similar, Pablo entregó a Himeneo y Alejandro a Satanás, porque habían rechazado la fe y una buena conciencia y habían experimentado el naufragio de su fe. (1Ti 1:20.)
Parece que más tarde el hombre que había cometido el incesto en Corinto se arrepintió y se limpió de su maldad, lo que movió al apóstol Pablo a recomendar que le recibieran de nuevo en la congregación. Una razón por la que los exhortó a perdonar fue: “Para que no seamos alcanzados por Satanás, porque no estamos en ignorancia de sus designios”. (2Co 2:11.) En la primera ocasión Satanás había conseguido perjudicar a la congregación, y el apóstol la reprendió por su indulgencia, porque estaba ‘hinchada’ al permitir que el hombre inicuo continuase con su práctica sin tener en cuenta el oprobio que causaba. (1Co 5:2.) Pero, por otro lado, si entonces los corintios se iban al otro extremo y se negaban a perdonar al arrepentido, Satanás los alcanzaría por la otra dirección, es decir, podría aprovecharse de su dureza y de que no estaban dispuestos a perdonar. La Palabra de Dios ilumina a los cristianos para que se den cuenta de la existencia de Satanás, de su poder, de sus designios y propósitos y de su manera de obrar, de manera que puedan luchar contra este enemigo espiritual con las armas espirituales que Dios provee. (Ef 6:13-17.)

Fuente: Perspicacia para comprender las Escrituras, Tomo 2 págs. 969-973 Satanás

27 de diciembre de 2015

Artículo: ¿Quién es Satanás? - 1era. parte



Su origen. 

Las Escrituras indican que la criatura conocida como Satanás no siempre tuvo ese nombre, sino que se le dio debido a que tomó un proceder de oposición y resistencia a Dios. No se revela el nombre que tenía antes. Dios es el único Creador, y ‘su actividad es perfecta’ y sin ninguna injusticia. (Dt. 32:4.) Por lo tanto, cuando fue creado, era una criatura de Dios perfecta y justa. Es una persona celestial, pues compareció en el cielo en la presencia de Dios. (Job 1, 2; Rev 12:9.) Jesucristo dijo de él: “Ese era homicida cuando principió, y no permaneció firme en la verdad, porque la verdad no está en él”. (Jn 8:44; 1Jn 3:8.) Con estas palabras mostró que Satanás estuvo una vez en la verdad, pero la abandonó. Su acción abierta de rebelión al apartar a Adán y Eva de Dios constituyó un homicidio, pues acarreó la muerte de Adán y Eva, lo que, a su vez, trajo el pecado y la muerte a su prole. (Rom. 5:12.) Las cualidades y acciones que se le atribuyen por todas las Escrituras solo se podrían atribuir a una persona, nunca a una cualidad abstracta del mal. Está claro que los judíos, así como Jesús y sus discípulos, sabían que Satanás era una persona.
Desde un comienzo justo y perfecto, esta persona celestial se desvió hacia el pecado y la degradación. Santiago explica el proceso que lo llevó al pecado cuando dice: “Cada uno es probado al ser provocado y cautivado por su propio deseo. Entonces el deseo, cuando se ha hecho fecundo, da a luz el pecado; a su vez, el pecado, cuando se ha realizado, produce la muerte”. (Snt. 1:14, 15.) El proceder emprendido por Satanás en algunos respectos parece paralelo al del rey de Tiro descrito en Ezequiel 28:11-19. )
El relato bíblico deja claro que Satanás habló por medio de una serpiente, y sedujo a Eva para que desobedeciera el mandato de Dios. A su vez, Eva indujo a Adán a tomar el mismo derrotero rebelde. (Gé. 3:1-7; 2Co. 11:3.) En consecuencia, la Biblia da a Satanás el título de “Serpiente”, título que, por el uso que Satanás hizo de la serpiente, adquirió el significado de “engañador”; él también se convirtió en “el Tentador” (Mt. 4:3) y un mentiroso, “el padre de la mentira”. (Jn. 8:44; Rev. 12:9.)

Hace surgir la cuestión de la soberanía. 

Cuando Satanás abordó a Eva (mediante las palabras de la serpiente), en realidad desafió la legitimidad y justicia de la soberanía de Jehová. Dio a entender que Dios estaba reteniendo algo de la mujer sin ningún derecho, y además le acusó de mentiroso por decir que ella moriría si comía del fruto prohibido. También le hizo creer a Eva que sería libre e independiente de Dios, igual a Él. Por este medio, esta malvada criatura celestial se elevó a sí misma por encima de Dios a los ojos de Eva y pasó a ser su dios, aunque, al parecer, en ese momento ella no conocía la identidad del que la engañaba. Su acción colocó al hombre y a la mujer bajo su acaudillamiento y control, y lo convirtió a él en un dios rival opuesto a Jehová. (Gé. 3:1-7.)
Al descorrer el velo y ofrecer una vislumbre de cuestiones celestiales, la Biblia revela que Satanás compareció después ante Jehová en el cielo como un dios rival, desafiándole en su propio rostro, y diciendo que podía apartar de Él a su siervo Job y, por extensión, a cualquier siervo suyo. En realidad, acusó a Dios de concederle injustamente a Job todas las cosas, además de total protección, de manera que él no podía probar a Job y demostrar que realmente había maldad en su corazón. Dio a entender que Job servía a Dios principalmente por motivos egoístas. Dejó claro que tenía esta opinión al decir: “Piel en el interés de piel, y todo lo que el hombre tiene lo dará en el interés de su alma. Para variar, sírvete alargar la mano, y toca hasta su hueso y su carne, y ve si no te maldice en tu misma cara”. (Job 1:6-12; 2:1-7.)
En este caso particular, Jehová permitió que Satanás plagase a Job de calamidades: no impidió que Satanás causara una incursión de merodeadores sabeos, así como la aniquilación de sus rebaños y pastores mediante lo que el mensajero llamó “el mismísimo fuego de Dios” desde los cielos, sobre el que no se especifica si eran rayos u otro tipo de fuego. Satanás también causó una incursión de tres bandas de caldeos y una tempestad de viento. Con estos medios destruyó todas las propiedades de Job y mató a todos sus hijos. Finalmente, le infligió una enfermedad repugnante a Job mismo. (Job 1:13-19; 2:7, 8.)
Todo esto pone de manifiesto la fuerza y el poder de la criatura celestial llamada Satanás, así como su actitud cruel y asesina.
Sin embargo, es importante notar que Satanás reconoció su impotencia frente al mandato expreso de Dios, pues no desafió el poder y la autoridad de Dios cuando se le prohibió quitarle la vida a Job. (Job 2:6.)
Su continua oposición a Dios. Al desafiar a Dios y acusar a sus siervos de que no mostrarían integridad, Satanás se hizo acreedor de su título “Diablo”, que significa “Calumniador”. Se merecía ese título por haber calumniado a Jehová Dios en el Jardín de Edén.

Se le unen otros demonios inicuos. 

Antes del diluvio del día de Noé, otros ángeles de Dios dejaron su propio lugar de habitación en los
cielos y el puesto que allí tenían asignado, materializaron cuerpos humanos, vinieron a morar en la Tierra, tomaron esposas para sí y produjeron una prole a la que se llamó nefilim. (Gé. 6:1-4; 1Pe 3:19, 20; 2Pe. 2:4; Jud. 6.) Al dejar de servir a Dios, estos ángeles quedaron bajo el control de Satanás. Por consiguiente, a este se le llama “el gobernante de los demonios”. En una ocasión, cuando Jesús expulsó los demonios de un hombre, los fariseos le acusaron de hacerlo gracias al poder de “Beelzebub, el gobernante de los demonios”. La respuesta de Jesús: “Si Satanás expulsa a Satanás, ha llegado a estar dividido contra sí mismo”, muestra que ellos se referían a Satanás. (Mt. 12:22-27.)
El apóstol Pablo relaciona a Satanás con las “fuerzas espirituales inicuas en los lugares celestiales”, y las llama “los gobernantes mundiales de esta oscuridad”. (Ef. 6:11, 12.) Por tratarse de una fuerza invisible cuyo dominio abarca las inmediaciones de la Tierra, se llama a Satanás el “gobernante de la autoridad del aire”. (Ef. 2:2.) En Revelación se le muestra como el que está “extraviando a toda la tierra habitada”. (Rev. 12:9.) El apóstol Juan dijo que “el mundo entero yace en el poder del inicuo”. (1Jn. 5:19.) Por lo tanto, él es “el gobernante de este mundo”. (Jn. 12:31.) Por esta razón, Santiago escribió que “la amistad con el mundo es enemistad con Dios”. (Snt. 4:4.)

Su lucha por destruir a la “descendencia”. 

Satanás se esforzó desde el mismo principio por impedir que viniese la prometida “descendencia” de Abrahán. (Gé. 12:7.) Por lo visto, intentó que Sara se contaminase para que no fuese digna de dar a luz a la descendencia; pero Dios la protegió. (Gé. 20:1-18.) Hizo todo lo posible por destruir a aquellos a quienes Dios escogió como descendencia de Abrahán, la nación de Israel. Con ese fin, los indujo a pecar e hizo que otras naciones atacaran a Israel, como muestra la historia bíblica. Un punto culminante de los intentos ambiciosos de Satanás en su lucha contra Dios, que él consideró un éxito, llegó cuando el rey de la tercera potencia mundial de la historia bíblica, Babilonia, tomó Jerusalén; derrocó a Sedequías, rey del linaje de David; destruyó el templo de Jehová, y desoló Jerusalén y Judá. (Eze. 21:25-27.)
Como la dinastía babilonia encabezada por Nabucodonosor obraba como instrumento de Satanás, mantuvo a Israel en el exilio por sesenta y ocho años, justo hasta el momento de su caída. De hecho, Babilonia no tenía la intención de dejar en libertad a sus cautivos, una actitud que reflejaba la arrogancia y los designios ambiciosos de Satanás, que actuaba como dios rival opuesto al Dios Soberano Universal, Jehová. Los reyes babilonios adoraban al ídolo-dios Marduk, a la diosa Istar y a un nutrido panteón de deidades, por lo que eran en realidad demonólatras, y como parte del mundo alejado de Dios, estaban bajo el control de Satanás. (Sl. 96:5; 1Co. 10:20; Ef. 2:12; Col 1:21.)
Satanás había logrado imbuir al rey de Babilonia de la ambición de dominar al mundo, incluso “el trono de Jehová” (1Cr. 29:23) y “las estrellas de Dios”, la dinastía davídica que ocupaba el trono sobre el monte Moria (por extensión, Sión). Este “rey”, es decir, la dinastía babilonia, se había envanecido en su corazón y era a sus ojos y a los ojos de sus admiradores “el resplandeciente”, un “hijo del alba”. (Hay traducciones que conservan el término “Lucifer”, que emplea la Vulgata latina. Sin embargo, ese término solo traduce la voz hebrea heh·lél, “resplandeciente”; no se trata de un nombre ni de un título, solo se emplea para aludir a la actitud arrogante que asumió la dinastía babilonia encabezada por Nabucodonosor.) (Isaias 14:4-21.) Como Babilonia era un instrumento de Satanás, era de esperar que su “rey” reflejara la misma ambición desmedida que él tenía. Una vez más, Jehová salió al rescate de su pueblo y lo repatrió, a la espera de que llegase la descendencia o simiente prometida. (Esdras 1:1-6.)

Fuente: Perspicacia para comprender las Escrituras, Tomo 2 págs. 969-973 Satanás

26 de diciembre de 2015

Un Post en Facebook sobre el origen de la navidad



La navidad es, sin lugar a dudas, la fiesta más controvertida de la cristiandad, pues sin conocer la fecha del nacimiento de Jesús, se la celebra el 25 de diciembre. No aparece tal fecha en la Biblia ni puede probarse históricamente. Sin embargo, es el día más celebrado y con "espíritu cristiano" se compran y venden miles de productos para que la otra persona sepa "cuanto lo amamos". Por eso, este post que encontré en facebook, puede resultar más que interesante sobre esta festividad mundial.

Fuente: https://www.facebook.com/TESTIGOHUMANO/posts/961682680573219

" LA GRAN ESTAFA (dedicado a nuestros lectores de la cristiandad)

Durante siglos, la Iglesia católica les prohibió a sus fieles leer la Biblia por cuenta propia y esto impidió que nadie, salvo los sacerdotes –y los cristianos protestantes, con la Reforma–, pudiera apercibirse de las discordancias.
Estas alteraciones al Nuevo Testamento se efectuaron en la época de Constantino el Grande, quien mandó a hacer nuevas versiones de esos escritos, lo que les permitió a los custodios de la ortodoxia reescribir sus contenidos para que coincidieran con sus creencias.
Cuando empezó, el cristianismo era una perseguida secta que se extendió por el imperio romano, y logró su legalización en 313, gracias al emperador Constantino. Con esto, Constantino se convirtió en el último emperador pagano y el primero cristiano; decidido a imponer el cristianismo, hizo toda clase de cambios legales y hasta culturales, con tal de hacer olvidar a los dioses paganos y fomentar a los cristianos, llegando a sustituír fiestas paganas muy populares por fiestas cristianas .Así, el 21 de julio se celebraba al dios Apolo, y Constantino ordenó que ese día se celebrara a San Juan.
Durante su reinado, Constantino llamó a un Concilio de Nicea, el cual decidió, por votación, que Jesús era un dios y no un simple profeta.
El Concilio, que se reunió en el año 325 DNE, definió también la fecha de la Pascua y estableció las reglas que definieron la autoridad de los obispos, lo que consolidó la estructura de la ortodoxia cristiana.
En poco tiempo se produjo la fusión de la cristiandad con la religión oficial del Imperio.
Pero Constantino no era tan cristiano como se lo pinta: al regresar de Nicea hizo matar a su madrastra, Fausta, y a su hijo Crispo. Y él mismo no se bautizó sino hasta último momento, cuando se encontró en su lecho de muerte, para poder así seguir pecando sin arrepentimientos.
Además, a su modo, imitó a Diocleciano: en 326 DNE mandó a confiscar y quemar todos los libros opuestos a la ortodoxia cristiana, tanto del paganismo como del gnosticismo, estos últimos considerados «cristianos herejes» por la ortodoxia.
Astutamente , Constantino no canceló las fiestas paganas,sabiendo que esto acarrearía protestas; en vez de esto, las suplantó con deidades cristianas. Realizó esta práctica hasta su muerte, en 337.
En aquel entonces, entre los romanos, el cómputo de los años se regía por el llamado calendario diocleciano, impuesto por el emperador del mismo nombre, que no partía desde la fundación de Roma, sino desde el inicio de su mandato (284-313).
Diocleciano había perseguido con furia a los cristianos, de manera que no pareció conveniente contar los años a partir de su era, y se decidió iniciar el cómputo desde el nacimiento de Cristo, que fijó en diciembre del año 753 ab urbe condita (AUB), es decir, desde la fundación de Roma.
Pero no tomó en cuenta que Herodes el Grande, quien ordenó la matanza de niños procurando matar a Jesús, había muerto en el 750 AUB, cuatro años antes, lo que necesariamente lleva a creer que Cristo debió nacer hacia el 748 o 749 de la fundación de Roma, uno o dos años antes de la muerte de Herodes.
De todos modos, su obra Sobre la Pascua popularizó su calendario y éste fue aceptado en todo el mundo cristiano sin que nadie se percatara del error.
Por supuesto que si Herodes había muerto cuatro años antes del pretendido nacimiento de Jesús, la era cristiana parecía desfasada también en cuatro años, pero dado que Jesús tampoco era un recién nacido cuando se ordenó la matanza –por algo abarcó a niños de hasta 2 años–, es de suponer que su nacimiento se remonte al año 6 ANE.
El papa al morir Constantino era Julio I, quien continuó con esta estrategia. Y Julio I sabía que la fiesta más popular en el imperio era el Sol Invictus. El Sol invictus era la versión romana de la fiesta del solsticio de invierno. En el Sol Invictus se perdonaban las deudas y a los enemigos, se ofrecía un gran banquete, y se intercambiaban regalos. Era una gran fiesta, pues el solsticio de invierno representa el reinicio de un ciclo, el triunfo de la luz sobre la oscuridad, y la esperanza.
El nuevo papa Julio entonces se lanzó a aplicar a fondo la táctica de Constantino, y lanzó su mejor carta: al ser, de hecho, la fiesta más popular en el imperio romano, el Sol invictus no podía ser substituído simplemente por un santo u apóstol; Julio I debía echar toda la carne al asador; así que decidió establecer como la fecha del nacimiento del mismísimo Jesús el 25 de diciembre, el día del Sol Invictus
El problema es que la Navidad, el nacimiento de Jesús, ya tenía un día: el 6 de enero;fecha conocida hasta hoy como la Epifanía de Jesús.Epifanía quiere decir aparición o manifestación. Tendría que renunciar a su proyecto el Papa? Pues no; Julio I decidió mover de todos modos la fecha del nacimiento de Jesús al codiciado 25 de diciembre, y le nombró Natividad.Y qué pasó con la Epifanía? Bueno, no olvidemos que todavía no empezaba la edad media, así que las mentes romanas aún eran ágiles y plenas de sofismo griego, por lo que se halló una solución genial: Se conservaron ambas fechas como las del nacimiento de Jesús .Simplemente se dijo (argumentación que mantiene la Iglesia Católica hasta ahora) que el 25 de diciembre, la Natividad, se celebra el nacimiento físico de Jesús, y el 6 de enero, la Epifanía, es el nacimiento espiritual.Al hacerlo le dió dos cumpleaños a Jesús; mismos que la Iglesia católica sigue celebrando hasta hoy. Aunque popularmente es más celebrada -claro está- la Navidad, el 25 de diciembre.

Fuente: https://www.facebook.com/TESTIGOHUMANO/posts/961682680573219

24 de diciembre de 2015

Artículo: ¿Quienes eran los fariseos y los saduceos?


1. LOS FARISEOS

El nombre fariseos, o Peru·schím, probablemente significa “separados”. Los fariseos se consideraban seguidores de Moisés. Formaron su propia sociedad o fraternidad (en hebreo, javu·ráh). Para ser admitido, había que prometer ante tres miembros que se observaría con rigurosidad la pureza levítica, se evitaría la relación estrecha con los ʽam haʼ·á·rets (la multitud ignorante), y se pagarían meticulosamente los diezmos. Marcos 2:16 menciona a “los escribas de los fariseos”. Algunos fariseos eran escribas y maestros profesionales, mientras que otros eran laicos. (Mateo 23:1-7.)
Los fariseos creían que Dios es omnipresente. Razonaban que, puesto que “Dios estaba en todas partes, podía adorársele dentro y fuera del Templo, y que no se le invocaba solo mediante sacrificios. Así que promovieron la sinagoga como lugar de culto, estudio y oración, y la convirtieron en un lugar central e importante en la vida de la gente, hasta el punto de rivalizar con el Templo”. (Encyclopaedia Judaica.)
Los fariseos no apreciaban el templo de Jehová, lo cual se desprende de las palabras de Jesús: “¡Ay de ustedes, guías ciegos!, que dicen: ‘Si alguien jura por el templo, no es nada; pero si alguien jura por el oro del templo, queda obligado’. ¡Necios y ciegos! ¿Cuál, de hecho, es mayor?: ¿el oro, o el templo que ha santificado el oro? También: ‘Si alguien jura por el altar, no es nada; pero si alguien jura por la dádiva que está sobre él, queda obligado’. ¡Ciegos! ¿Cuál, de hecho, es mayor?: ¿la dádiva, o el altar que santifica la dádiva? Por lo tanto, el que jura por el altar jura por él y por todas las cosas que están sobre él”. (Mateo 23:16-20.)
¿Cómo es posible que los fariseos razonaran de forma tan retorcida? ¿Qué pasaban por alto? Vea lo que dice Jesús a continuación. “Y el que jura por el templo jura por él y por el que en él habita.” (Mateo 23:21.) El erudito E. P. Sanders comentó lo siguiente acerca de este versículo: “El templo era santo no solo porque se adoraba allí al Dios santo, sino porque Él estaba allí”. (Judaism: Practice and Belief, 63 BCE—66 CE [El judaísmo: la práctica y la creencia, 63 a.E.C.—66 E.C.].) No obstante, la presencia especial de Jehová significaba poco para los que enseñaban que Dios estaba en todas partes.
Los fariseos también creían en una mezcla de predestinación y libre albedrío. En otras palabras, “todo está predestinado, pero se da libre albedrío”. En cualquier caso, creían que Adán y Eva estaban predestinados a pecar y que hasta un leve corte en el dedo estaba predeterminado.
Puede que Jesús tuviera presente estas ideas falsas cuando habló del derrumbamiento de una torre que provocó la muerte de dieciocho personas. Preguntó: “¿Se imaginan ustedes que con eso se probó que [las víctimas] fueran mayores deudores que todos los demás hombres que habitaban en Jerusalén?”. (Lucas 13:4.) Este accidente, como casi todos, fue consecuencia del “tiempo y el suceso imprevisto”, no del destino, como creían los fariseos. (Eclesiastés 9:11.) ¿Qué postura adoptaban con respecto a los mandamientos de las Escrituras estas personas supuestamente entendidas?

Eran innovadores religiosos

Los fariseos afirmaban que los rabinos de cada generación debían interpretar los mandamientos de las Escrituras según las ideas de su tiempo. Por esa razón, la Encyclopaedia Judaica dice que “no les resultaba muy difícil armonizar las enseñanzas de la Torá con sus ideas modernas, o ver sus ideas implícitas o aludidas en las palabras de la Torá”.
Con respecto al Día de Expiación anual, transfirieron la facultad de expiar los pecados que tenía el sumo sacerdote al día en sí. (Levítico 16:30, 33.) En la celebración de la Pascua, concedían más importancia a la narración de las lecciones del relato del Éxodo mientras tomaban el vino y el pan ácimo, que al cordero pascual.
Con el tiempo, la influencia de los fariseos se dejó sentir en el templo. Instituyeron una procesión para llevar agua del estanque de Siloam y derramarla como libación durante la fiesta de la recolección, así como la costumbre de golpear ramas de sauce sobre el altar al concluir la fiesta y oraciones diarias que no se basaban en la Ley.
The Jewish Encyclopedia dice que fueron “especialmente significativas las innovaciones de los fariseos en relación con el sábado”. Se esperaba que al llegar el sábado la esposa encendiera las lámparas. Los fariseos prohibían cualquier tarea que pudiera conducir de algún modo a trabajo ilícito. Llegaron al extremo de regular el tratamiento médico y se enfadaron cuando Jesús hizo curaciones milagrosas en sábado. (Mateo 12:9-14; Juan 5:1-16.) Pero estos innovadores religiosos no se contentaron con establecer nuevos reglamentos que sirvieran de cerca o valla para proteger las leyes bíblicas.

Abrogación

Los fariseos se creían con autoridad de suspender o abolir las leyes bíblicas. Su razonamiento se refleja en una máxima del Talmud: “Es mejor eliminar una ley, que olvidar toda la Torá”. Un ejemplo fue la interrupción del Jubileo, pues pensaban que nadie prestaría al pobre al acercarse ese tiempo por miedo a perder su dinero. (Levítico, capítulo 25.)
Otros ejemplos son la abrogación del juicio de una mujer de quien se sospechara que había cometido adulterio y la suspensión del proceso de expiación en el caso de un asesinato no esclarecido. (Números 5:11-31; Deuteronomio 21:1-9.) Con el tiempo también abrogaron el requisito bíblico de proveer para los padres necesitados. (Éxodo 20:12; Mateo 15:3-6.)
Jesús advirtió: “Guárdense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía”. (Lucas 12:1.) El fariseísmo, con sus actitudes no teocráticas, era completamente hipócrita y no debía introducirse de ningún modo en la congregación cristiana. No obstante, las obras de consulta judías hablan mejor de los fariseos que de los saduceos. Examinemos a continuación a este grupo más conservador.

2. LOS SADUCEOS

Es posible que el nombre saduceos provenga de Sadoc, sumo sacerdote de los tiempos de Salomón. (1 Reyes 2:35, nota.) Los saduceos formaban un partido conservador que representaba al templo y al sacerdocio. A diferencia de los fariseos, que fundaban su autoridad en la virtud del estudio y la piedad, los saduceos la basaban en la genealogía y la posición. Se opusieron a las innovaciones de los fariseos hasta la destrucción del templo en 70 E.C.
Los saduceos no solo rechazaban la predestinación, sino que tampoco aceptaban ninguna enseñanza que no se mencionara explícitamente en el Pentateuco, aunque se expusiera en otra parte de la Palabra de Dios. De hecho, “consideraban que era una virtud debatir” estos asuntos. (The Jewish Encyclopedia) Nos hace recordar la ocasión en la que desafiaron a Jesús con respecto a la resurrección.
Los saduceos pusieron la ilustración de una viuda que había tenido siete esposos y preguntaron: “En la resurrección, ¿de cuál de los siete será ella esposa?”. Por supuesto, daba lo mismo que aquella viuda hipotética hubiera tenido catorce o veintiún esposos. Jesús explicó: “En la resurrección, ni se casan los hombres ni se dan en matrimonio las mujeres”. (Mateo 22:23-30.)
Como Jesús sabía que los saduceos rechazaban todos los escritores inspirados con la excepción de Moisés, respondió basándose en el Pentateuco. Dijo: “Concerniente a los muertos, de que son levantados, ¿no leyeron en el libro de Moisés, en el relato acerca de la zarza, cómo Dios le dijo: ‘Yo soy el Dios de Abrahán y Dios de Isaac y Dios de Jacob’? Él no es Dios de muertos, sino de vivos”. (Marcos 12:26, 27.)

Persiguen a Jesús y a sus discípulos

Los saduceos preferían la relación diplomática con otras naciones a esperar al Mesías, si es que acaso creían en su venida. Se había acordado con Roma que ellos administrarían el templo, y no querían que se presentara ningún Mesías que obstaculizara su labor. Dado que veían a Jesús como una amenaza para su posición, se aliaron con los fariseos para tramar su muerte. (Mateo 26:59-66; Juan 11:45-50.)
Como los saduceos tenían una orientación política, lógicamente demostraron su lealtad a Roma y gritaron: “No tenemos más rey que César”. (Juan 19:6, 12-15.) Tras la muerte y resurrección de Jesús, fueron los saduceos los primeros que intentaron detener la difusión del cristianismo. (Hechos 4:1-23; 5:17-42; 9:14.) Este grupo desapareció después de la destrucción del templo en 70 E.C.

Fuente: Atalaya del 15 de marzo de 1995, pp 25 y 26 (w95 15/3 25, 26)


Relato: ¿Dónde esta mi abuelito?



Mira – dijo señalando un pequeño punto en el jardín.
-  Es una flor de manzanilla - dije -. Seguramente la trajo el viento.
-  ¿Y de dónde la trajo?
-    No lo sé, pequeña.
-  ¿Y qué le va a pasar a la flor?
La miré durante un instante y pude ver la tristeza arremolinándose como nubes dentro de sus pupilas.
-  No te pongas triste. Mira – dije, sacando un pañuelo del bolsillo – vamos a guardarla aquí.
- ¿Se va a poner bien? ¿Podemos sembrarla? ¿Podemos?
-  Podemos colocarla entre dos hojas...
- ¿Dos hojas? 
-  , princesa, hojas como las que tú utilizas para hacer tus dibujos, ¿recuerdas?
Asintió con la cabeza.
-  ¿Y luego?
- Luego, la guardaremos en una cajita de madera para recordar siempre lo hermosa que era.
- ¿Así hacen cuando alguien muere?
- No, corazón. Cuando alguien muere lo entierran. ¿Sabes qué es eso?
- Es cuando a una persona la cubren con tierra, ¿verdad? ¿Mi abuelito... cuando murió lo enterraron?
- Sí, cariño.
- ¿Y dónde está mi abuelito? 
- Cuando una persona muere, pequeña, el espíritu que estaba en su cuerpo desaparece, ya no existe.El cuerpo se queda vacío.
- ¿Vació? ¿Y dónde va su espíritu?
-  A ningún lado, cariño. ¿Recuerdas que tu papí te enseñó lo que dice la Biblia sobre eso?
- Hummmmm.- dijo, frunciendo los labios.
- ¿Leyla? Oh, pequeña, ven – dije, pero ella ya se había arrodillado al lado de la pequeña flor.
- ¡Era tan pequeñita! – dijo, tomado la florecilla entre sus dedos –. ¡Y tan delicada! – susurró, acariciándola, mientras el polen se impregnaba entre sus dedos como granos diminutos de arena. Me miró un instante.
- ¿Podemos sembrarla? – preguntó de repente.- ¿Podemos, Julius?
- Oh, pequeña Leyla. 
La observó brevemente. Aspiró por última vez su perfume, y llevándola delicadamente entre las palmas de sus manos, abrió un pequeño hoyo en el borde del jardín y la enterró allí. Luego volteó hacía mí y dijo:
- Aunque no lo creas, Julius, yo sé que volveré a ver a esta flor en la resurrección,  junto a mi abuelito.
    Y se marchó satisfecha hasta donde un grupo de niños jugaba animadamente bajo el amoroso amparo de sus madres. 

17 de diciembre de 2015

Noticias: El Tribunal de la Ciudad de Taganrog condena a 16 testigos de Jehová por realizar actividades religiosas



2 DE DICIEMBRE DE 2015



El Tribunal de la Ciudad de Taganrog condena a 16 testigos de Jehová por realizar actividades religiosas


Tras un juicio que duró once meses, el Tribunal de la Ciudad de Taganrog declaró culpables a 16 testigos de Jehová de los cargos de organizar reuniones religiosas pacíficas y asistir a ellas. El tribunal basó su decisión en una ley que castiga a quienes organizan actividades extremistas y toman parte en ellas. Este proceso fue posible porque en el año 2009 el tribunal de Taganrog aplicó erróneamente la ley rusa sobre el extremismo.
El 30 de noviembre de 2015, el juez A. V. Vasyutchenko sentenció a cuatro de los Testigos a más de cinco años de cárcel por organizar servicios religiosos y les impuso una multa a cada uno de ellos de 100.000 rublos ($1.511). A cada uno de los otros 12 acusados les impuso multas que iban desde los 20.000 a los 70.000 rublos (entre $300 y $1.050). Sin embargo, enseguida suspendió las sentencias y canceló el pago de las multas. Aún no está claro cómo les afectarán a los condenados estas sentencias suspendidas. Lo que sí está claro es que han quedado señalados como delincuentes.

Una difícil decisión

Los más de ochocientos Testigos que viven en Taganrog están preocupados por las consecuencias de reunirse pacíficamente para estudiar la Biblia y orar. En el juicio, todos los acusados dijeron claramente que seguirían siendo testigos de Jehová. Esta sentencia puede poner a prueba su determinación. Aleksandr Skvortsov, uno de los condenados, declaró: “El tribunal nos dijo en realidad: ‘Renuncien a su fe, o serán castigados por reincidentes’”.
Los Testigos de otros lugares de Rusia están intranquilos tras conocer la sentencia. Las autoridades de Samara y Abinsk han seguido los pasos de las autoridades de Taganrog. Han aplicado erróneamente la ley rusa contra el extremismo a las pacíficas actividades de los Testigos y han disuelto sus entidades legales. Mientras los funcionarios rusos utilicen esta estrategia, los testigos de Jehová esperan que sigan los ataques a la libertad religiosa en Rusia.

Continúa la lucha por la libertad religiosa

Esta decisión pone de relieve la presión creciente que las autoridades rusas ejercen para acabar con la religión de los testigos de Jehová. El año pasado, los funcionarios rusos calificaron de extremistas a dos de sus entidades legales. Desde marzo de 2015 se les impide importar publicaciones religiosas, incluso biblias. En julio, Rusia prohibió el sitio oficial de los testigos de Jehová (es el único país del mundo que lo ha hecho). Los Testigos han impugnado estas decisiones en los tribunales rusos y han presentado 28 demandas ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos con el fin de que se reparen las violaciones de los derechos humanos en Rusia.
Los 16 Testigos de Taganrog apelarán esta decisión. Comenzará así un nuevo capítulo de esta larga batalla legal. “Todo este proceso ha durado más de dos años y medio —señala Yaroslav Sivulskiy, portavoz del Centro Administrativo de los Testigos de Jehová de Rusia—. Es lamentable que tengan que volver a juicio para defender su derecho fundamental a la libertad religiosa, garantizado por la Constitución”.
Los testigos de Jehová no son extremistas. En sus servicios religiosos se enseña a amar a Dios y al prójimo. Los Testigos de Taganrog estudian en sus reuniones semanales lo mismo que los demás Testigos del mundo. Se han documentado más de 1.700 casos de abusos por parte de las autoridades rusas, pero ni una sola vez han respondido los testigos de Jehová con un acto de desobediencia civil.
Los testigos de Jehová confían en que las autoridades rusas reconozcan el carácter pacífico de sus actividades religiosas y no los lleven ante los tribunales ni en Taganrog ni en ningún otro lugar. Las autoridades deben amparar el derecho a la libertad religiosa que tienen los testigos de Jehová igual que hacen con otras religiones principales.

Cronología del nuevo juicio

  1. 22 de enero de 2015
    Comienza en el Tribunal de la Ciudad de Taganrog el nuevo juicio de los 16 Testigos.
  2. Junio de 2015
    El juez pospone las audiencias, lo que retrasa la decisión hasta el otoño.
  3. 13 de noviembre de 2015
    El juez levanta la sesión para deliberar.
  4. 30 de noviembre de 2015
    El Tribunal de la Ciudad de Taganrog condena a los 16 Testigos. Les impone multas a todos ellos y a cuatro los sentencia a más de cinco años de cárcel. El juez suspende las sentencias.
Fuente: http://www.jw.org/es/noticias/legal/legal-por-regi%C3%B3n/legal-rusia/extremismo-religioso-taganrog-decision/

16 de diciembre de 2015

Relato: Como una niña traviesa


Como una niña traviesa sorteaba a los rivales sobre el campo de tierra mientras el balón viajaba entre sus pies. Avanzaba con una sonrisa en los labios. Y cuando levantaba los ojos podía ver un mundo poblado de cielos azules. Su sonrisa era un fuego que se escribía en el viento como una suave caricia, y yo quedaba sin aliento viéndola saborear la vida. Si pudiera detener este instante, pensaba, y me lanzaba tras ella, tratando de alcanzar su alegría. Mi corazón era una isla donde sus ojos eran mi tesoro.
Algunos años atrás había sufrido un accidente que le complicó la movilidad de uno de sus pies, pero  eso ahora le daba una graciosa forma de andar.
- Pareces un patito - le decía yo. Y ella sonreía. 
Tenía una forma peculiar de hacerlo todo. Un modo suyo, muy suyo. Paciencia y alegría. Parecía que cada cosa que ella tocaba se impregnaba de su aroma, de su manera de ser. Iba por aquí y por allá, dejando una estela de estrellas que solo yo podía ver. El viento se llevaba su risa y mi corazón iba tras ella. 
- Aquí, aquí - gritaba pidiendo la pelota.
- Ten cuidado - susurraba yo a lo lejos. 
Trastabilló y yo preguntaba "¿estás bien?", y ella "sí, no te preocupes", se levantaba y proseguía con una sonrisa en los labios. Era muy hermoso ver a las hermanas jugando fútbol, divirtiéndose como pequeñas niñas. Ella intentaba hacer un amague mientras la pelota impaciente se alejaba. Daba un puntazo y gol. El horizonte se iluminaba. 
Mi corazón no podía dejar de sonreír. Después de tantos años, sentía que había llegado al fin a casa. 


15 de diciembre de 2015

Artículo: Cómo dejar de discutir con la familia



¿QUÉ puede hacer si su familia siempre está discutiendo? Quizás pelean cada vez más y han llegado al punto de que ni siquiera saben por qué discuten. Pero se quieren y no desean hacerse daño.

Tener diferentes opiniones sobre un asunto no significa que su familia se esté desmoronando. No son los desacuerdos en sí, sino cómo los resuelven, lo que determinará si el ambiente que se respire en su hogar será tranquilo o tenso. Los siguientes pasos pueden ayudarles a dejar de pelear.

1. DEJE QUE EL OTRO HABLE
Se necesitan dos para que haya una discusión. Si uno de los dos empieza a escuchar y deja que el otro hable, se calmarán los ánimos. Por eso, resista la tentación de responder. Mantenga la calma y no pierda la dignidad. Recuerde que la paz de su familia es mucho más importante que ganar una discusión.
“Donde no hay leña, se apaga el fuego.” (Proverbios 26:20)

2. TOME EN CUENTA LOS SENTIMIENTOS DEL OTRO
Escuche con atención y póngase en el lugar de su familiar sin interrumpirle. Esto contribuirá a tranquilizarse y a alcanzar la paz. En lugar de atribuirle malos motivos, tome en cuenta sus sentimientos. No piense que es por maldad lo que quizás simplemente es un error. A veces decimos cosas hirientes sin pensar, o porque nos sentimos heridos, no porque queramos vengarnos.
“Vivan siempre con compasión, bondad, humildad, gentileza y paciencia.” (Colosenses 3:12, La Palabra de Dios para Todos)

3. TÓMESE TIEMPO PARA TRANQUILIZARSE
Si siente que está a punto de explotar, diga que necesita un momento y aléjese para calmarse. Puede irse a otro lugar de la casa o dar un paseo hasta que se haya calmado. No confunda esto con negarse a hablar o a cooperar ni con evadir el problema. Más bien, aproveche este tiempo y ore a Dios para que le ayude a ser paciente, prudente y comprensivo.
“Antes que haya estallado la riña, retírate.” (Proverbios 17:14)

 4. PIENSE BIEN LO QUE DIRÁ Y CÓMO LO DIRÁ
En vez de pensar en una respuesta perfecta para callar o lastimar a la otra persona, ¿por qué no trata de decir algo que la consuele? No le diga cómo debería sentirse, pídale que le ayude a entender cómo se siente, sea considerado y agradézcale que le haya expresado sus sentimientos.
“El que habla sin pensar hiere como un cuchillo, pero el que habla sabiamente sabe sanar la herida.” (Proverbios 12:18, Traducción en lenguaje actual)

5. NO LEVANTE LA VOZ Y USE UN TONO AMIGABLE
La impaciencia de uno puede irritar al otro. Sin importar lo ofendido que esté, evite hacer comentarios sarcásticos, insultar o levantar la voz. No haga acusaciones hirientes como: “Solo piensas en ti” o “Nunca me escuchas”. Mejor, dígale tranquilamente a su cónyuge cómo se siente usted con lo que él o ella ha hecho (por ejemplo, “Me duele cuando tú...”). Nunca deben empujarse, darse bofetadas o patadas ni ser violentos de ninguna otra manera. Tampoco deben insultarse, decirse palabras de desprecio o lanzarse amenazas.
“Quítense de ustedes toda amargura, ira y enojo, gritos, calumnias y malicia.” (Efesios 4:31)

6. DISCÚLPESE DE INMEDIATO Y EXPLIQUE QUÉ HARÁ PARA CORREGIR LA SITUACIÓN
No deje que los sentimientos negativos le hagan perder de vista lo más importante: que haya paz en el hogar. Si pelea con alguien, ambos pierden; si hacen las paces, ambos ganan. Acepte su parte de la culpa por la discusión. Y aunque esté convencido de que usted no hizo
nada malo, aun así discúlpese por haberse enojado, por haber respondido mal o por cualquier reacción que haya herido al otro. Estar en paz es más importante que el orgullo o que tener la razón. Si la otra persona le pide perdón, perdónela enseguida.
“Sigamos tras las cosas que contribuyen a la paz y las cosas que sirven para edificación mutua.” (Romanos 14:19)

Y una vez que se acaba la discusión, ¿qué podemos hacer para fomentar la paz en la familia? El siguiente artículo tiene algunos consejos.

Fuente: http://www.jw.org/es/publicaciones/revistas/g201512/dejar-de-discutir-con-la-familia/



14 de diciembre de 2015

Artículo: ¿Por qué los testigos de Jehová no celebran la Navidad?


RUMORES Y VERDADES

Rumor: Los testigos de Jehová no celebran la Navidad porque no creen en Jesús.

La verdad: Somos cristianos y estamos seguros de que solo mediante Cristo se obtiene la salvación (Hechos 4:12).

Rumor: Dividen a las familias enseñando a sus adeptos que no deben celebrar la Navidad.

La verdad: La institución familiar es muy importante para nosotros; de hecho, promovemos valores bíblicos que la fortalecen.

Rumor: No disfrutan del “espíritu navideño”, el ambiente de generosidad, paz y armonía que se respira en esa época.

La verdad: Tratamos de ser pacíficos y generosos todos los días del año (Proverbios 11:25; Romanos 12:18). Por ejemplo, no pedimos dinero en nuestras reuniones ni cobramos por predicar, pues obedecemos el mandato de Jesús: “Recibieron gratis; den gratis” (Mateo 10:8). Además, proclamamos el Reino de Dios como la única esperanza para alcanzar la paz (Mateo 10:7).

¿Por qué no celebran los testigos de Jehová la Navidad?

- Jesús mandó que se recordara su muerte, no su nacimiento (Lucas 22:19, 20).
- Ni los apóstoles de Jesús ni los primeros cristianos celebraban la Navidad. Según el Diccionario del cristianismo, esta fiesta fue “instituida en Roma hacia 330” de nuestra era, más de dos siglos después de la muerte del último de los apóstoles.
- No hay prueba de que Jesús haya nacido un 25 de diciembre; de hecho, la Biblia no revela la fecha de su nacimiento.
- Entendemos que Dios no aprueba la Navidad, pues tiene su origen en costumbres y ritos paganos (2 Corintios 6:17).

¿Por qué no hacen lo mismo que la mayoría?

Aun sabiendo que la Navidad no concuerda con la Biblia y que su origen es pagano, muchas personas la celebran pensando que no es algo tan serio y que no vale la pena ir en contra de la corriente.

La Biblia nos anima a usar nuestra capacidad de razonar para tomar nuestras propias decisiones (Romanos 12:1, 2). También nos enseña a valorar la verdad (Juan 4:23, 24). No es que no nos importe la opinión que otros tengan de nosotros, pero tampoco vamos a desobedecer los principios bíblicos por evitar ir en contra de la corriente.

Si bien es cierto que nosotros optamos por no celebrar la Navidad, cada quien es libre de tomar su propia decisión al respecto. Conscientes de este hecho, no le impedimos a nadie que la celebre.

Fuente: http://www.jw.org/es/testigos-de-jehov%C3%A1/preguntas-frecuentes/por-qu%C3%A9-no-celebran-la-navidad/

13 de diciembre de 2015

Relato: Esperando


El viento soplaba suavemente en la colina, mientras esperábamos que se abriera la puerta. 
- ¿Por qué no tocas de nuevo? 
A lo lejos, el horizonte parecía incendiarse con las ultimas luces de la tarde. El aroma suave de los geranios se desprendían desde los maceteros colocados al pie del pequeño balcón. El piso terroso apenas si mantenía las huellas de nuestros pies. 
- No responde - dije, después de haber tocado por segunda vez-. Debe de haber ido a casa de su papá. Generalmente va a visitarlo los domingos.
- Pero ya es tarde. ¿Le habrá pasado algo?
- No, no lo creo. Mira, las luces están apagadas y hay una pequeña aldaba. No hay nadie en casa - sentencié.
- ¿Nos vamos?
- Aún nos queda algo de tiempo antes del siguiente estudio. Qué te parece si lo esperamos un poco. Quizá esté por llegar. 
Ella asintió con la cabeza y me alcanzó la Atalaya que estaba ojeando. 
- Mira, este mes es el último que vienen juntas - dijo, separándola de la Despertad.
Recordé cuando lo anunciaron en el Salón del Reino. Ya lo había leído en la JW, pero de igual manera no dejo de reavivar mi sorpresa. Pero era entendible. Eran otros tiempos. La información se movía más por el internet y los medios digitales. 
- Así se podrá invertir el dinero en otras publicaciones - me señaló ella en aquella ocasión.
A lo lejos podía ver los barcos anclados en el puerto. El crepúsculo se resistía a desaparecer. Aunque ya los bordes oscuros de la noche nos cubrían, en el horizonte, rojas lenguas de fuego parecía alzarse hasta besar las nubes estilizadas. Miré el camino recorrido. Habíamos tenido que abordar un bus y luego una moto para llegar hasta la pequeña plaza; caminar unos cien metros hasta el borde del cerro, subirlo a trechos, deteniéndonos a retomar el aliento, pues por la mañana habíamos hecho varias rutas parecidas. 
- ¿Estas bien? - le preguntaba de cuando en cuando. Ella respondía con un breve sí y tomaba un sorbo de su agua embotellada.
- ¿Estas seguro que no te llamó? 
- No, no tiene cel.
- ¿Y no te escribió a tu facebook? De repente te aviso que no podía llegar.
- No, no lo hizo.
Ambos miramos los oscurecidos geranios mecidos por el viento. Parecía que la oscuridad le conferencia una cierta tristeza casi animal. Sacudimos nuestra ropa al levantarnos.
- Déjale un tratado.
Saqué un tratado de mi morral y lo coloque en un resquicio de la puerta de madera.
- No te preocupes - dije - no se lo llevará el viento. Esta bien sujeto.
- Ya debemos ir donde la señora Sonia. ¿Tienes su número de teléfono?
Negué con la cabeza 
- Espero que esté en casa
- Yo espero que tenga tiempo -  dije tratando de sonreir. 


Broadcasting - Diciembre 2015

Una vez más, los hermanos ungidos preparan este delicioso alimento espiritual para el mes. El JW broadcasting es un magazzine espiritual. Contiene información acerca de nuestra predicación, testimonios y experiencias de hermanos que sufren problemas tribulación a causa de su fe o que las circunstancias cotidianas, como el trabajo o el estudio, les causa desaliento; hay un discurso central de unos quince minutos que este mes esta basado en Proverbios capítulo dos, saludos de algunas de las congregaciones alrededor del mundo, un video musical, entre otras cosas. Realmente es un alimento espiritual no solo para los Testigos de Jehová sino para todas las personas alrededor del mundo. Espero que sean felices al aprender más de Jehová y de su gobierno. :)

12 de diciembre de 2015

Relato: Layla



- ¿Qué sientes al predicar?, preguntó una pequeña niña. 
- Hum, no lo sé.
- Si no sabes ¿porque lo haces? - dijo abriendo sus pequeños ojos caramelo.
- No, no es eso - trate de defenderme - es simplemente que se sienten demasiadas cosas en el corazón que es difícil expresarlas. Es difícil decir todo lo que uno siente al predicar, ¿entiendes?
- Hum - dijo mientras movía la cabeza de un lado a otro y desviaba la mirada.
- Mira - pensé un momento -. Predicar es como sentir una fiesta de frutas en el alma, abrir un rincón maravilloso de tu corazón que estaba escondido al mundo, descubrir una habitación llena de tesoros dentro de tu casa, algo que tú ni siquiera intuía que tenías y que te hace feliz, algo que siempre estuvo ahí, dentro de ti. 
La pequeña me miró de reojo, estiro su manita pequeña, pequeñísima, tocó mi mejilla tostada por el sol y preguntó: 
- ¿Porqué sudas tanto?
- Es que acabo de llegar de predicar - le dije -. Cuando tu seas mayor y salgas a predicar con tus papis también sudarás. Aunque a las pequeñas princesas como tú, siempre su papi las lleva en brazos. 
- ¿Para predicar hay que sudar? Hum - se quedó pensativa durante un instante y luego añadió -. Entonces no quiero predicar. 
Sonreí.
- No, claro que no. No necesariamente tienes que sudar, pero los Testigos de Jehová vamos a lugares lejanos. Predicamos en las playas del Congo a los pescadores, a los granjeros en las verdes praderas de las islas Azores, a los habitantes de las montañas de Albania o sentados, en una banca de la calle Nikoslkaya en Moscú, o incluso aquí...
- ¿Eso es lejos?
- Sí, pequeña. Son muchos lugares lejanos.
- ¿Tanto caminaste?
- No, no lo hice sólo, pequeña - toque su naricita respingada -. Somos mas de ocho millones de Testigos en todo el mundo. Y cada uno predica en distintos lugares, con distintos climas. Algunos bajo el sol, como yo; otros, sobre una fría capa de nieve; algunos lo hacen por teléfono, otros, por correo, en barcos, en todo lugar y medio posible.
De repente soltó un pequeño bostezo.
- ¿Chocolate? - preguntó, desinteresada. 
- No, pequeña, no traje mi bolsa de caramelos - dije sonriente -. Voy a comprarte uno. 
- No. Cárgame.
- ¿Quieres que te lleve a comprar el chocolate? 
Asintió con un mohín de cabeza. Busque con la mirada a su madre y le dije que la llevaría a comprar. La cargué entre mis brazos. Pesaba menos de lo que pensaba. Las niñas de su edad no solían pesar mucho más que ella, pero a veces olvidaba que Layla apenas tenía tres años. No los parecía. Tenía una inteligencia precoz. Colocó sus bracitos alrededor de mi cuello y sentí su respiración tenue. 
- ¿Layla? - la llamé suavemente. Estaba dormida. Regresé con ella. Su madre la recibió entre sus brazos. Pasé mi mano entre sus cabellos, le di mi bendición. Luego, me acomodé la corbata, me alisé la camisa, mientras pensaba en su pregunta: ¿para predicar debo sudar tanto?
Sí, mi pequeña Layla, para ser Testigo de Jehová hay que sudar tanto. ¿Y sabes por qué? Porque el tiempo es corto y hay que advertir a la gente. Que Jehová te bendiga, pequeña.