10 de julio de 2017

Un día frío, escribo...




El día esta cargado de nostalgia. Afuera, los niños corren en medio de la pequeña plazuela verde, cercada de piedras. El aire frío de la mañana muchas veces nos hace estar un poco pensativos, pero el estar afuera, dando cursos, es mejor que estar en casa. El frío parece dejar de abrazarnos y sentimos una tibieza especial cuando subimos y bajamos por las laderas de los cerros. No es el calor corporal, no, es algo más. Algo más profundo, tibio y dulce, un pequeño gozo que crece desde el centro del corazón y parece elevarnos unos milímetros de la aspereza del suelo. Uno llega y el saludo es siempre una sonrisa. No sé porque, entonces, siempre a uno le dan ganas de sonreír a todas las personas. ¿Es porque este mensaje suave y cálido que llevamos, es un mensaje de amor, buenas nuevas que brotan de unos labios agradecidos hasta posarse en los oídos de quien quiera oír? Y este mensaje, claro, es algo muy intimo, sereno, un río de paz, como un bosque arrullado por un canto.
A todas las personas les gusta oír. O a casi todas. Y de todas las personas que oyen este mensaje, muchas te piden volver. Son ellas las que motivan a dar un esfuerzo más, un paso más , una cuesta más, un poco de aire frío  y a subir y bajar. 
Esta temporada no es tan fría como otras. El mensaje de Jehová puede atravesar los hielos mas duros, los lugares más inhóspitos. Es cierto. Cualquiera puede corroborarlo. Se predica en lugares como Rusia, en las estepas áridas y heladas, pero nada de eso sucede aquí. Lima es una ciudad otoñal. No hay inviernos crudos como los de Europa o en los Andes peruanos, donde, ahí sí, la temperatura desciende hasta veinte grados bajo cero. Abrigarse es casi imposible. Un abrazo de hielo. Pero aquí el clima, gracias a Jehová, es benigno, un leve frío con algunas oleadas de un sol tibio y tímido. La humedad también parece, no es tanta como la de otras épocas. Recuerdo informes en que se decía que esta bordeaba el noventa por ciento e incluso más. Respirábamos agua.
Mi esposa llega y escucho como abre la puerta, se acerca y me da un tierno beso en la mejilla. Me gusta su aroma. Parece un bouquet de flores. Es hora de almorzar , me dice tiernamente. Le hago caso. Apago la computadora y dejó para después esta pequeña confesión.

22 de marzo de 2017

¿POR QUÉ TUVO QUE MORIR JESÚS?



La respuesta que da la Biblia

Jesús murió para que los humanos recibieran el perdón de sus pecados y la vida eterna (Romanos 6:23; Efesios 1:7). Además, al morir fiel, Jesús demostró que un ser humano puede permanecer leal a Dios incluso ante las pruebas más difíciles (Hebreos 4:15).

¿Cómo puede ser que la muerte de un hombre haga posible todo esto? Veamos.

1. Jesús murió para que obtuviéramos “el perdón de nuestros pecados” (Colosenses 1:14).
Dios hizo a Adán —el primer ser humano— perfecto, libre de pecado. Pero él decidió desobedecer a Dios, o pecar. Eso tuvo graves consecuencias para sus descendientes. La Biblia explica que por la desobediencia de un solo hombre, todos hemos llegado a ser pecadores (Romanos 5:19).

Jesús también era perfecto, pero él nunca pecó. Por eso, pudo entregar su vida en “sacrificio [...] por nuestros pecados” (1 Juan 2:2). Podríamos decir que la desobediencia de Adán dejó una mancha en la humanidad: el pecado. Sin embargo, la muerte de Jesús ha hecho posible que quienes ejercen fe en él puedan librarse de esa mancha.

Dicho de otra forma, Adán nos vendió al pecado, pero Jesús estuvo dispuesto a morir por todos nosotros y nos recompró. Por tanto, “si alguno [de nosotros] comete un pecado, tenemos un ayudante para con el Padre, a Jesucristo, uno que es justo” (1 Juan 2:1).

2.Jesús murió “para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16).
Adán fue creado para vivir para siempre, pero, cuando pecó, recibió la condena de muerte. Por culpa de Adán, “el pecado entró en el mundo, y la muerte mediante el pecado, y así la muerte se extendió a todos los hombres porque todos habían pecado” (Romanos 5:12).

Sin embargo, la muerte de Jesús ha hecho posible que quienes ejercen fe en él puedan librarse de la mancha del pecado y de la sentencia de muerte. La Biblia dice que aunque “el pecado reinó con la muerte”, la “bondad inmerecida” reinaría “mediante la justicia con vida eterna en mira mediante Jesucristo nuestro Señor” (Romanos 5:21).

Es verdad que todavía nadie vive para siempre. Pero Dios ha prometido darles vida eterna a las personas buenas. Además, resucitará a los muertos para que también puedan beneficiarse del sacrificio de Cristo (Salmo 37:29; 1 Corintios 15:22).

3. Como Jesús fue “obediente hasta la muerte”, demostró que un ser humano puede permanecer fiel a Dios ante cualquier prueba (Filipenses 2:8).
El cuerpo y la mente de Adán eran perfectos. Pero Adán deseó con egoísmo algo que no le pertenecía y desobedeció a Dios (Génesis 2:16, 17; 3:6). Tiempo después, el mayor enemigo de Dios, Satanás, dio a entender que ningún ser humano obedecería a Dios desinteresadamente, y menos aún al ver su vida en juego (Job 2:4). Sin embargo, Jesús, que también era perfecto, obedeció a Dios en todo y siempre fue leal a él, a pesar de que esto le supuso sufrir una muerte dolorosa y humillante (Hebreos 7:26). De este modo, zanjó la cuestión de una vez por todas: un ser humano sí puede ser fiel a Dios ante cualquier prueba.

Preguntas sobre la muerte de Jesús

¿Por qué tuvo que sufrir y morir Jesús para salvar a la humanidad? ¿No podía Dios anular la condena de muerte?
La ley de Dios dice que “el salario que el pecado paga es muerte” (Romanos 6:23). Dios no le ocultó a Adán esta ley. Al contrario, se lo dijo claramente (Génesis 3:3). Cuando Adán pecó, Dios —“que no puede mentir”— cumplió su palabra (Tito 1:2). Así pues, Adán le pasó a sus descendientes, no solo el pecado, sino también el castigo por el pecado: la muerte.

Aunque los seres humanos merecen la muerte porque son pecadores, Dios les mostró bondad inmerecida (Efesios 1:7). La manera en que decidió salvar a la humanidad —enviar a su hijo Jesús para que entregara su vida perfecta en sacrificio— fue sumamente misericordiosa y justa.

¿Cuándo murió Jesús?
La Biblia dice que Jesús murió a “la hora nona”, es decir, como a las tres de la tarde del día de la Pascua judía (Marcos 15:33-37, nota). Si usamos el calendario moderno para determinar esa fecha, llegamos al 1 de abril del año 33 de nuestra era.

¿Dónde murió Jesús?
Jesús fue ejecutado en el “llamado Lugar del Cráneo, que en hebreo se llama Gólgota” (Juan 19:17, 18). En los días de Jesús, este lugar quedaba fuera de los muros de Jerusalén (Hebreos 13:12). Puede que haya estado en una colina, pues la Biblia indica que la ejecución pudo observarse “desde lejos” (Marcos 15:40). Sin embargo, hoy nadie puede decir con exactitud dónde estaba este lugar.

¿Cómo murió Jesús?
Muchos opinan que Jesús murió en una cruz, pero la Biblia señala que Jesús “llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero” (1 Pedro 2:24, Nácar-Colunga). Los escritores de la Biblia utilizaron dos términos griegos para referirse a este instrumento de ejecución: staurós y xýlon. Un buen número de expertos ha llegado a la conclusión de que estas palabras se refieren a un poste o viga vertical de madera, no a una cruz de dos palos.

¿Cómo debe conmemorarse la muerte de Jesús?
En la noche de la Pascua, una celebración anual de los judíos, Jesús se reunió con sus discípulos y estableció una sencilla ceremonia. Luego, les dio el siguiente mandato: “Sigan haciendo esto en memoria de mí” (1 Corintios 11:24). Unas horas más tarde, Jesús fue ejecutado.

Los escritores bíblicos compararon a Jesús con el cordero que se sacrificaba en la Pascua (1 Corintios 5:7). La Pascua les recordaba a los israelitas la ocasión en que fueron liberados de la esclavitud. De igual modo, la Conmemoración de la muerte de Jesucristo les recuerda a los cristianos que han sido liberados del pecado y la muerte. Los judíos celebraban la Pascua una vez al año el día 14 de nisán (un mes de su calendario lunar), y los primeros cristianos también conmemoraban una vez al año la muerte de Jesús.

En la actualidad, millones de personas por todo el mundo conmemoran la muerte de Jesús en la fecha que corresponde al 14 de nisán.

(Extraido de JW.ORG)

11 de marzo de 2017

LA RESPUESTA QUE DA LA BIBLIA - ¿Por qué es la paz mundial algo tan difícil de alcanzar?




Los seres humanos nunca podrán alcanzar la paz mundial por sus propios esfuerzos. He aquí por qué:

- “No pertenece al hombre que está andando siquiera dirigir su paso.” (Jeremías 10:23.) Los hombres no fueron creados ni con el derecho ni con la capacidad de gobernarse a sí mismos. Por eso no pueden lograr que la paz sea duradera.
- “No pongan su confianza en hombres importantes, en simples hombres que no pueden salvar, pues cuando mueren regresan al polvo, y ese mismo día terminan sus proyectos.” (Salmo 146:3, 4, Dios habla hoy, 1994.) Ni siquiera los gobernantes con las mejores intenciones pueden erradicar las causas de la guerra.
En los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. Porque los hombres serán [...] feroces, sin amor del bien, traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo.” (2 Timoteo 3:1-4.) Vivimos en “los últimos de días” de este mundo malvado, un período de tiempo en el que las malas actitudes de la gente son un impedimento para la paz.
“¡Ay de la tierra y del mar!, porque el Diablo ha descendido a ustedes, teniendo gran cólera, sabiendo que tiene un corto espacio de tiempo.” (Revelación 12:12.) El principal enemigo de Dios, el Diablo, ha sido confinado a la vecindad de la Tierra e incita a las personas a adoptar su actitud violenta y despiadada. Mientras él sea “el gobernante de este mundo” jamás viviremos en paz (Juan 12:31).
[El Reino de Dios] triturará y pondrá fin a todos estos reinos [que se oponen a Dios], y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos.” (Daniel 2:44.) Será el Reino de Dios, y no los gobiernos humanos, el que haga realidad el sueño de vivir en paz por la eternidad (Salmo 145:16).

FUENTE: https://www.jw.org/es/ense%C3%B1anzas-b%C3%ADblicas/preguntas/paz-mundial-dif%C3%ADcil/

1 de marzo de 2017

DOCUMENTAL - ATESORARON LA BIBLIA

Un breve documental acerca de los tiempos en que la Biblia fue perseguida para intentar silenciarla y de como un grupo de hombres valientes lucharon, dando incluso muchos de ellos su propia vida, para que sea traducida al pueblo y este pudiera conocer verdaderamente la palabra de Dios.

28 de febrero de 2017

CONVERSACIONES CON UN TESTIGO DE JEHOVÁ : ¿Creen en Jesús los testigos de Jehová?




Para ver el desarrollo de una típica conversación con un testigo de Jehová, imaginémonos que un Testigo de nombre Antonio visita a un señor llamado Luis.

CREER EN JESÚS ES FUNDAMENTAL

Antonio: Hola, Luis. ¡Qué bueno verlo de nuevo!

Luis: Lo mismo digo.

Antonio: Le traigo los últimos números de La Atalaya y ¡Despertad! Estoy seguro de que le interesarán los temas que traen.

Luis: Gracias. Por cierto, me alegra que haya venido hoy porque hay algo que quiero preguntarle.

Antonio: Sí, dígame.

Luis: El otro día estaba hablando con un compañero de trabajo y le comenté que sus revistas son muy interesantes. Pero él me contestó que no debería leerlas porque los testigos de Jehová no creen en Jesús. Yo le dije que se lo preguntaría a usted cuando volviera. ¿Es verdad que ustedes no creen en Jesús?

Antonio: Gracias por preguntármelo. Al fin y al cabo, para saber qué cree una persona, lo mejor es preguntarle directamente a ella, ¿no le parece?

Luis: Sí, tiene razón.

Antonio: Los testigos de Jehová sí creemos en Jesús. Y no solo eso; creemos que no podemos salvarnos si no tenemos fe en él.

Luis: Me lo imaginaba. Lo que pasa es que, como mi compañero me dijo lo contrario, me dio curiosidad. Y como nunca antes habíamos hablado del tema...

Antonio: Entiendo. Quisiera mostrarle algunos versículos de la Biblia que explican por qué es vital creer en Jesús. Son versículos que usamos mucho cuando le predicamos a la gente.

Luis: De acuerdo.

Antonio: Empecemos con las palabras que el propio Jesús le dijo a uno de sus apóstoles. Están en Juan 14:6: “Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí”. Según este versículo, ¿cuál es la única manera de acercarnos al Padre?


Luis: Mediante Jesús.


Antonio: Exacto. Y eso es lo que creemos los testigos de Jehová. Déjeme hacerle una pregunta. Por lo que usted ya sabe de la Biblia, ¿en nombre de quién hay que orar?

Luis: En nombre de Jesús, ¿no?

Antonio: Eso es. Por eso, todas las oraciones que yo hago las hago en el nombre de Jesús. Y todos los Testigos hacen lo mismo.

Luis: Qué interesante.

Antonio: Veamos ahora lo que dice Juan 3:16. Este versículo es prácticamente un resumen de la vida y el ministerio de Jesús en la Tierra. Incluso se le ha llamado el Evangelio en  miniatura. ¡Así de importante es! ¿Le gustaría leerlo?

Luis: Claro. “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.”

Antonio: Gracias. ¿Había leído ese texto antes?

Luis: Sí, lo he escuchado en mi iglesia.

Antonio: Es bastante conocido. Analicémoslo bien. Jesús dijo que gracias al amor de Dios podremos tener vida eterna, pero ¿qué necesitamos?

Luis: Fe.

Antonio: Exacto, y específicamente fe en el Hijo unigénito, Jesucristo. Y esa idea, la de que necesitamos tener fe en Jesús para conseguir vida eterna, se expresa en la página 2 de la revista que le di, La Atalaya. Ahí dice que esta revista se publica, entre otras cosas, para promover la fe en el Rey del Reino de Dios, Jesucristo, “quien murió para que pudiéramos alcanzar la vida eterna”.

Luis: Ah, pues ahí está. ¡Si hasta su revista dice que ustedes creen en Jesús!

Antonio: Claro.

Luis: Entonces, ¿por qué dice lo contrario la gente?

Antonio: Supongo que por varias razones. Puede que algunos simplemente crean lo que les han dicho. O quizás se lo haya enseñado un ministro de su iglesia.

Luis: ¿Y no pudiera ser porque se llaman testigos de Jehová y no testigos de Jesús?

Antonio: Sí, pudiera ser.

Luis: Oiga, ¿y por qué hablan tanto de Jehová?

“YO LES HE DADO A CONOCER TU NOMBRE”

Antonio: Porque el nombre de Dios es Jehová, y creemos que es indispensable usarlo. Jesús mismo lo usó. Me gustaría mostrarle lo que le dijo a su Padre en cierta ocasión mientras oraba. ¿Podría leer Juan 17:26?

Luis: Sí. “Y yo les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer, para que el amor con que me amaste esté en ellos, y yo en unión con ellos.”

Antonio: Muchas gracias. ¿Se fijó en que Jesús dio a conocer el nombre de Dios? ¿Por qué lo habrá hecho?

Luis: Eh... No sé.

Antonio: Bueno, leamos un versículo que lo explica, Hechos 2:21. Dice: “Y todo el que invoque el nombre de Jehová será salvo”. Como vemos, para obtener la salvación hay que invocar, o usar, el nombre de Dios. Seguramente Jesús sabía esto.

Luis: Por supuesto.

Antonio: Por eso era tan importante para él que sus seguidores conocieran y usaran el nombre de su Padre: porque es necesario para obtener la salvación. Y por esa misma razón, los Testigos hablamos tanto de Jehová. Para nosotros es muy importante que las personas conozcan y usen ese nombre.

Luis: Pero las personas saben quién es Dios aunque no sepan su nombre o no lo usen.

Antonio: Tal vez, pero Dios nos dio a conocer su nombre para que se nos hiciera más fácil acercarnos a él.

Luis: ¿Cómo? No entiendo.

Antonio: Véalo de este modo: casi todos sabemos que hubo un hombre que abrió el mar  Rojo y recibió los Diez Mandamientos, ¿no es cierto? También sabemos que hubo un hombre que construyó un arca para salvar a su familia y a los animales. ¿Qué pasaría si no supiéramos sus nombres? Básicamente no nos afectaría, ¿verdad? Ni siquiera nos afectaría no saber cómo se llama el hombre que vino del cielo a morir por nuestros pecados, ¿no le parece?

Luis: Es cierto.

Antonio: Sin embargo, Dios hizo algo muy especial; se aseguró de que supiéramos cómo se llamaban: Moisés, Noé y Jesús. Saber sus nombres los hace más reales para nosotros, aunque no los conocimos en persona.

Luis: Nunca lo había visto así, pero suena lógico.

Antonio: Por eso, los Testigos usamos tanto el nombre de Jehová: porque queremos que las personas confíen en él, que lo vean como alguien real, como un amigo. Pero a la vez reconocemos que Jesús desempeña un papel sumamente importante en nuestra salvación. ¿Me permite mostrarle otro versículo que confirma esta idea?

Luis: Sí.

Antonio: Ya habíamos leído Juan 14:6, donde Jesús dijo que él es “el camino y la verdad y la vida”. Veamos ahora Juan 14:1. ¿Quiere leer la parte final?

Antonio leyéndole un versículo de la Biblia a Luis
Luis: Sí. Dice: “Ejerzan fe en Dios, ejerzan fe también en mí”.

Antonio: Gracias. Según este versículo, ¿es una cuestión de elección? Es decir, ¿tenemos que escoger entre tener fe en Jehová y tener fe en Jesús?

Luis: No. Jesús dijo que debemos tener fe en los dos.

Antonio: Así es. Y de seguro estará de acuerdo conmigo en que no es suficiente decir que tenemos fe. Hay que demostrarlo.

Luis: Sin duda.

Antonio: ¿Y cómo se puede hacer eso? ¿Qué le parece si hablamos de esto en otra ocasión? *

Luis: Me parece bien.

¿Tiene alguna duda sobre un tema bíblico? ¿Le llama la atención determinada práctica o creencia de los Testigos? Si así es, ¿por qué no les plantea el asunto la próxima vez que los vea? A ellos les encantaría conversar con usted.

26 de febrero de 2017

ENSEÑANZAS BÍBLICAS: ¿Hay algo de malo en hacerse tatuajes?




La respuesta que da la Biblia

La Biblia menciona los tatuajes una sola vez, en Levítico 19:28, donde dice: “No deben ponerse marcas de tatuaje”. Dios les dio este mandato a los israelitas porque no quería que fueran como los pueblos vecinos que se grababan en la piel los nombres o símbolos de sus dioses (Deuteronomio 14:2). Aunque los cristianos no están bajo la Ley que Dios les dio a los israelitas, el principio tras este mandato merece seria consideración.

¿Está bien que un cristiano se haga tatuajes?

Analicemos algunos textos bíblicos que pueden servirnos de guía.

“Que las mujeres se adornen [...] con modestia y buen juicio.” (1 Timoteo 2:9.) Este principio también es válido para los hombres. El cristiano no debe atraer indebidamente la atención ni incomodar a los demás por su apariencia.
Hay quienes se tatúan para reafirmar su identidad o sentirse libres, dueños de su propio cuerpo. Sin embargo, la Biblia insta a los cristianos: “Presenten sus cuerpos como sacrificio vivo, santo, acepto a Dios, un servicio sagrado con su facultad de raciocinio” (Romanos 12:1). La “facultad de raciocinio”, o la capacidad de razonar, puede ayudar a quien se quiera hacer un tatuaje a analizar sus motivos. Por ejemplo, tal vez desee seguir una moda o demostrar que pertenece a cierto grupo. Pero en ese caso conviene preguntarse: “¿Qué haré si el tatuaje pasara de moda o si me arrepintiera?”. Si uno analiza sus motivos, podrá tomar una buena decisión (Proverbios 4:7).
“Los planes del diligente propenden de seguro a ventaja, pero todo el que es apresurado se encamina de seguro a la carencia.” (Proverbios 21:5.) A menudo, la decisión de hacerse un tatuaje se toma por impulso. Pero quien tome esa decisión tal vez tenga que cargar por mucho tiempo con las consecuencias. Sus relaciones interpersonales o su empleo podrían verse afectados. Además, quitarse un tatuaje es caro y doloroso. Se ha comprobado que muchas personas se arrepienten de tenerlos. Y ese hecho lo comprueba el floreciente negocio de eliminar tatuajes.

FUENTE: https://www.jw.org/es/ense%C3%B1anzas-b%C3%ADblicas/preguntas/acaso-es-malo-hacerse-tatuajes/

2 de febrero de 2017

Video Musical: Muy Cerca - JW Broadcasting Noviembre 2016





Un poema hecho canción: 
"Con el canto de las aves 
y la brisa matinal, 
te preparas con anhelo, 
tus amados van a regresar. 
El día ha llegado,
la emoción te hace vibrar,
este paraíso ya
estaba muy, muy cerca.
Cada día es tan hermoso,
te deleita escuchar
como el agua cristalina
los molinos mueve sin parar.
Los campos muy dorados,
la cosecha viene ya.
Este mundo tan feliz
estaba muy, muy cerca.
Ahora estás viviendo ya
la vida que esperaste ayer
no hay llanto ni oscuridad
hoy eres joven otra vez.
Todo el mundo canta alegre
perfumado el aire está
tu gran sueño hoy se cumple
y ya nada, nada faltará.
Damos gracias a Jehová Dios
por su tierno amor leal,
este mundo sin final
estaba muy, muy cerca
por tanto tiempo te extrañe
es casi un sueño verte hoy
te tengo aquí, ya junto a mí
rebosa así mi corazón
cerca sí, muy cerca,
este paraíso está,
pues Jehová lo ha prometido
su promesa nunca fallará,
nada va a desanirme
pues yo se lo que vendrá
y lo espero sin dudar,
viene pronto, si, muy pronto"

10 de enero de 2017

Al llegar a casa

Acabo de llegar a casa , bajo un calor torrencial. LAS NUBES PARECEN LEJANOS RECUERDOS. El sol arremete y apenas si nos da tregua. Agradecemos a Jehová que hizo la noche, para descansar por lo menos, en estos meses, de este calor que parece derretirnos. No hay mayor placer que servirle y eso lo sabe cualquiera que ha caminado bajo el sol, la lluvia, y la incomprensión de las puertas cerradas, las ventanas que golpetean, las miradas huidizas que se esconden tras las ventanas. Todo es parte del oficio, como dicen. Pero hay un gozo en todo ello. No sé como explicarlo. O mejor aún , sé cual es la fuente de ese gozo suave y duradero, como una rafaga de aire calido en un día yerto. Es Jehová, la fuente de todo gozo para un testigo, es Jehová.
Pero los días transcurren como agua entre los dedos y uno quiere decir a las personas: hey, falta un resto de tiempo y todo no será más. Pero ese no es el modo de hacerlo. O quiza sea un modo provocador e hiriente. No el que Jesús enseñó. Debemos seguir, a la siguiente puerta, al siguiente amo de casa. Oir, preguntar, responder. En verdad, la luz se hace amplia en estos últimos tiempos, pero, sin duda, muchos ojos se abrirán y muchos querrán escuchar, sólo es cuestión de ser amables, pacientes y comprensivos acerca de las necesidades espirituales de cada uno.
La luz se apaga y mi esposa ya quiere dormir. Bien, le digo, sólo una linea más.
- Recuerda que mañana hay servicio - me dice cariñosa .
Apagó la luz, pero sigo pensando en el calor, en la lluvia, en este clima raro, en los saludos, en las excusas, en todo este vaivén de los últimos tiempos. Cierro los ojos, pero no puedo dormir. Me he acostumbrado a  dormir tarde por la noche. Mi esposa se sorprende que pueda levantarme tan temprano. Así somos los viejos, le digo bromeando. Mañana hay servicio y yo lo dirijo. He pensado en una ruta donde a las hermanas el sol no les sea tan agresivo, pero estas calles arden como una caldera. Apenas si podemos encontrar sombra de cuando en cuando.
Mi esposa me acaricia el cabello mientras me llama a su lado. Terminó de leer estas últimas lineas para ella, miró sus ojos dulces, cierro los míos y duermo pensando en el día de mañana, en el sol, en la lluvia, en el fuego, en el aire, en las nubes...

2 de enero de 2017

Broadcasting Enero 2017

Como cada primer lunes de cada mes salió al aire el broadcasting, un magazzine espiritual que es un alimento que nos prepara el esclavo fiel y discreto para todas las ovejas de la gran muchedumbre 😊, claro, siempre bajo la guía del espíritu santo de Jehová Dios. En esta ocasión nos prepara una edición especial acerca de la biblia, la palabra de Dios, y como se ha pretendido estorbar la difusión de su palabra. Se resalta la labor de Willian Tyndale es un documental preparado para todas las personas, sean o no Testigos de Jehová. También experiencias de como el poder de la palabra de Dios actúa en la vida de dos enemigos acérrimos y como cambian el odio por el amor. Hay mucho que ver en esta edición. Buen provecho!!!

¿Deben participar los cristianos en las fiestas de Año Nuevo?

Fuente: Despertad 2002 1 de agosto pág. 20

El punto de vista bíblico

“LA TARDE que precede a la Nochevieja es más tranquila de lo habitual —dice Fernando, un médico de Brasil—. Entonces, alrededor de las once empieza a llegar un torrente continuo de pacientes con puñaladas o balazos, adolescentes heridos en accidentes de tráfico y esposas maltratadas. En casi todos los incidentes interviene el alcohol.”

Teniendo en cuenta lo antedicho, no es muy sorprendente que un diario brasileño llamara al primer día del año el día internacional de la resaca. Una agencia de noticias europea dice que “Año Nuevo es una fiesta para el hedonista sin experiencia, un asalto más en el eterno combate entre el hombre y el alcohol”.

Cierto, no todo el mundo celebra la entrada del nuevo año bebiendo en exceso y cometiendo actos violentos. Muchos abrigan gratos recuerdos de esta fiesta. “De niños, esperábamos con impaciencia la Nochevieja —dice Fernando, a quien citamos antes—. Siempre teníamos multitud de juguetes y mucha comida y bebida. A medianoche nos abrazábamos, nos besábamos y nos deseábamos feliz año nuevo unos a otros.”

Del mismo modo, hoy muchas personas piensan que no se extralimitan al festejar el Año Nuevo. Aun así, los cristianos hacen bien en examinar el origen y la significación de esta popular fiesta. ¿Están en conflicto las celebraciones de Año Nuevo con las enseñanzas bíblicas?

Datos del pasado

La festividad de Año Nuevo no es de origen reciente. Según revelan inscripciones antiguas, ya existía en Babilonia en el tercer milenio antes de nuestra era. La fiesta, que tenía lugar a mediados de marzo, era importantísima. “En ese momento, el dios Marduk decidía el destino del país para el año siguiente”, dice The World Book Encyclopedia. La fiesta babilónica del año nuevo duraba once días, en los que se hacían sacrificios, procesiones y ritos de la fertilidad.

Durante algún tiempo, los romanos también consideraron que el año empezaba en marzo, hasta que, en 46 a.E.C., el emperador Julio César decretó que diera comienzo el 1 de enero, un día ya dedicado a Jano (el dios de los inicios) y que a partir de entonces también sería el primer día del calendario romano. Aunque cambió la fecha, se mantuvo el ambiente carnavalesco. El 1 de enero la gente “se entregaba a excesos desenfrenados —dice la Cyclopedia de McClintock y Strong—, así como a diversas supersticiones paganas”.

Los ritos supersticiosos aún ocupan un lugar en las celebraciones de Año Nuevo. Por ejemplo, en algunas zonas de Sudamérica, las personas dan la bienvenida al nuevo año apoyadas sobre el pie derecho. Otras tocan trompas y tiran petardos. Según una costumbre checa, en Nochevieja hay que comer sopa de lentejas, mientras que una tradición eslovaca dice que la gente debe poner monedas o escamas de pescado debajo del mantel. Estos ritos, concebidos para protegerse de las desgracias y garantizar la prosperidad, no hacen más que perpetuar la creencia antigua de que el cambio de año es el momento en que se deciden los destinos.

El punto de vista bíblico

La Biblia aconseja a los cristianos que “[anden] decentemente, no en diversiones estrepitosas y borracheras” (Romanos 13:12-14;Gálatas 5:19-21; 1 Pedro 4:3).* Como, por lo general, los mismos excesos que condena la Biblia son los que caracterizan las celebraciones de Año Nuevo, los cristianos no participan en ellas. Lo anterior no implica que sean unos aguafiestas. Al contrario, saben que la Biblia manda a los adoradores del Dios verdadero en repetidas ocasiones, y por diversas razones, que se alegren (Deuteronomio 26:10, 11;Salmo 32:11; Proverbios 5:15-19;Eclesiastés 3:22; 11:9). Las Escrituras también reconocen que la comida y la bebida suelen estar relacionadas con el regocijo (Salmo 104:15; Eclesiastés 9:7a).

No obstante, como hemos visto, las festividades de Año Nuevo hunden sus raíces en las costumbres paganas. La adoración falsa es inmunda y detestable a los ojos de Jehová Dios, y los cristianos rechazan las prácticas con tales orígenes (Deuteronomio 18:9-12; Ezequiel 22:3, 4). El apóstol Pablo escribió: “¿Qué consorcio tienen la justicia y el desafuero? ¿O qué participación tiene la luz con la oscuridad? Además, ¿qué armonía hay entre Cristo y Belial?”. Con razón añadió: “Dejen de tocar la cosa inmunda” (2 Corintios 6:14-17a).

Los cristianos también comprenden que tomar parte en ritos supersticiosos no garantiza la felicidad ni la prosperidad, sobre todo porque participar en tales celebraciones resulta en la desaprobación de Dios (Eclesiastés 9:11; Isaías 65:11, 12). Además, la Biblia aconseja a los cristianos que sean moderados y que tengan autodominio (1 Timoteo 3:2, 11). Evidentemente, sería impropio que quien afirma seguir las enseñanzas de Cristo participe en una celebración caracterizada por el exceso desenfrenado.

Por llamativas y atrayentes que resulten las celebraciones de Año Nuevo, la Biblia nos dice que ‘dejemos de tocar la cosa inmunda’ y que ‘nos limpiemos de toda contaminación de la carne y del espíritu’. Jehová da esta reconfortante garantía a los que le obedecen: “Yo los recibiré [...,] seré para ustedes padre, y ustedes me serán hijos e hijas” (2 Corintios 6:17b–7:1). De hecho, promete bendiciones y prosperidad eternas a los que le sean leales (Salmo 37:18, 28; Revelación [Apocalipsis] 21:3, 4, 7).